EVANGELINE EL DESPERTAR

Fue dicho en un pasado que los sueños son el reflejo de nuestras vidas pasadas …

Una ventana hacia el futuro, que te ayudan a superar las pruebas que se avecinan; o simplemente; hacerte espectador de tu propia vida…

¿Qué harías si tu destino, dependiera de esos recuerdos, vueltos sueños? ¿Qué, si te revelaran que tus camino no podrán ser aquellos que tenias planeado?

Enseñándote que el futuro; es más incierto de lo que pensabas, y que deberás sobrevivir. Si quieres llegar… ¿Piensas que el mundo es simple? Yo lo hacía, yo si… lo hacía...


Parte XIV Oscuridad





El mundo en el que vivía era una ilusión y como la más efímera de las criaturas en algún momento perecería.
Creí entender la vida y su orden.
Solo para descubrir que: ¡Di alas a mi propia muerte! ¡Oh, que cruel realidad!
Tan simple y directa.
¿Por qué no logre verlo? ¡Es porque estaba ciega!
Todo parecía tan claro.  Creí que era dueña de mi propio destino.
¡Hasta que desperté!




Adren (sacerdotisa dragón)

Adren estaba temblando incontrolablemente. Le había tomado días llegar hasta los bosques de Theronn en donde al fin podría descansar unas horas. No tenía mucho tiempo.

Cuando llegará debía contactar con Quebec para que la ayudara a llegar hasta su querida amiga Tharaa, la segunda Sacerdotisa de Theronn y hermana mayor. Le costaba respirar pero avanzaba a pasos cortos un tanto constantes. Sabía que si se detenía ahora que había llegado tan lejos se entregaría al cansancio y no se levantaría. Tenía que obligarse a no menguar en su determinación.

Los músculos de sus brazos y piernas protestaban. Sus ropas estaban cubiertas de lodo y barro seco y en algunas zonas estaban rasgadas. Tenía los labios partidos; unos cuantos moretones adornaban su rostro y partes de su piel. El precio que tuvo que pagar para salir de la fortaleza oculta de la región de Kou fue terrible. Para salir -le había dicho la  Guardiana de la vasija de Leiann- tenía que atravesar el valle de HOMAR`S de aquella región tan inhóspita.

El recordarlo trajo un temblor de miedo dentro de su alma. Estaba tan cansada que sus parpados le fallaban por momentos hasta que no pudo más y tropezó cayendo al suelo de frente.
El bosque de Lainen era tan hermoso como peligroso y ella lo sabía. Sobre todo en las condiciones en la que se encontraba. Su cuerpo protesto por el maltrato.

Un ruido llamo su atención a su izquierda y se sobresalto. “¿Quien…?”

—¿Quién anda allí? —pregunto mientras intentaba incorporase.

“Serían los vigías” reflexiono ella esperanzada por un momento al oír otro sonido y esta vez venían con un par de susurros.  “¿No era solo uno?” El miedo empezó a apoderarse de su mente.

Su voz sonaba ronca para sus oídos, y ni siquiera estaba segura de que se entenderían sus palabras.

—¿Adren? —Pregunto una voz conocida—¿Por la diosa que te paso?
—No… — trato de advertir Adren en vano mientras su voz fallaba.

Nadie debía tocarla hasta que se encontrara con la dueña de la vasija.
Leiann.
Si alguien además de su verdadera dueña la tocara, desaparecía. Un fuerte viento se levanto en ese momento en donde se encontraba. Escucho un grito de sorpresa y un fuerte resoplido que parecía enfurecido.

“Madre…—llamo Adren mentalmente mientras volteaba con dificultad tratando de ver lo que pasaba—El no lo sabe…”
‹‹—¿Es que es ciego? — le pregunto su madre furiosa para luego agregar con un fuerte resoplido —Nadie debe tocarte, recuérdalo…››
“No muchos pueden ver la marca del caos sobre mi cuerpo madre…—le informo tratando de calmarla—Solo algunos tienen ese Don”

‹‹—No es excusa ›› dictamino su madre mientras aún sostenía entre sus grades garras al pobre Cely. Naila era uno de los Dragones más antiguos de Ceilenn, era un dragón hembra que la había adoptado cuando era niña, razón por la cual ella casi se había convertido en una sacerdotisa al ser una de las únicas capaces de escuchar la voz de las grandes bestias sagradas en su mundo.
“Madre…” aviso de nuevo Adren “El es el segundo de mi compañero. El segundo de Quebec. No debes dañarlo, me ayudará a llegar hasta él”
—Aion, no debes tocarme —le informo al segundo de su compañero en un tono tan bajo que salió en susurros.
Estaba tan cansada, le había tomado cinco días atravesar el valle, sin dormir, sin tomar agua, sin comer, nada. Era la prueba que le habían impuesto hasta que pasara el valle de los Homar`s, no podría detenerse ni mirar atrás, y una vez que saliera, nadie debería tocarla excepto la dueña de la vasija que ahora llevaba dentro. Se había convertido a sí misma en un instrumento.
—¡Adren!—grito Aion nervioso— ¿Estás bien?
Unos momentos después, Naila gruño fuertemente antes de dejar la libertad al Cely. Con cuidado Aion se alejo de la gran bestia antes de tratar de dirigirse hacia Adren. Cuando lo hizo esta le gruño de nuevo por lo que entendió que no debía acercarse mucho a su amiga.
—Adren, por Caos —exclamo desde cierta distancia entonces— ¿Qué te ha pasado?
Su pregunta casi le hizo sonreír nerviosa y lo hubiera hecho sino supiera que solo le causaría más dolor. Aunque su siguiente pregunta borro cualquier atisbo de humor de su parte.
—¿Sabes que Quebec ha desaparecido? —le pregunto Aion—No quiero preocuparte, pero no lo encontramos por ningún lado.




Elainn

‹‹Oh, diosa›› exclamo  Elain agitada mientras arremetía contra quien había disparado la flecha mortal contra la muchacha que ahora yacía inconsciente en el suelo. Se pregunto brevemente quien podría ser aquella joven mujer y sus acompañantes.

El tirador esquivo su pequeña espada antes que llegara a herirlo mortalmente y salto a la rama del árbol a su derecha. Se movió tan rápida y ágilmente que no logro asestarle correctamente el golpe.

—¿Quién eres? —le espeto Elainn mientras se preparaba para atacarlo de nuevo. Esta vez no se escaparía, se prometió —No te escaparas tan fácilmente de mi una segunda vez. Soy una sirviente de la diosa…—le informo con una sonrisa que no tenía nada de simpatía.

El asesino no respondió, solo la observo respirando jadeante ‹‹Si no fuera por sus instintos-se dio cuenta un segundo después- ahora estaría probablemente muerto por aquella espada›› El sabía que la mujer no le había dado de lleno pero si lo había herido en el hombro. Ya que era casi tan rápida como él, observo.

—Ríndete…—le ordeno Elainn al asesino quien la escudriñaba atentamente, sopeso que seria para hallar puntos débiles en su postura y acabarla rápidamente para luego desaparecer.  
“No puedo ser capturado” se dijo el asesino, por lo cual se obligo a levantarse lentamente medio agazapado para ir contra la mujer.

—No te será tan Fac…—empezó el asesino para después caer inerte al suelo.

Elainn observo aquello con la boca abierta antes de percatarse del dardo en la nuca. Tharaa apareció después viéndose por un momento tan despiadada y fría que no logro reconocerla. Aunque era de esperarse de una guerrera como su mentora. Aún así, la sorprendió. Esta se encontraba justo sobre la rama en donde segundos antes había estado el asesino.

—Debemos apresurarnos…—le ordeno Tharaa abruptamente y luego emprendió su camino hasta el claro.

Elainn se percato del sudor que cubría la frente de su mentora antes de darse cuenta que ambas habían recorrido todo el camino desde el templo hasta el portal. El viaje las había desgastado a ambas, concluyo antes de seguirla.


Evangeline

Eva estaba atrapada dentro de la noche. El silencio era su única compañía. El tiempo parecía no tener un comienzo o final en donde se encontraba. Una calma angustiante la rodeaba cuando creía recordar quién era y el porqué estaba allí.

Solo por unos segundos antes de perderse dentro de aquella inalterable quietud.
 ‹‹¿Siento? —se pregunto Eva mientras el frio penetraba dentro de su cuerpo y flotaba en medio de la oscuridad —¿De qué me sirve sentir aquí? Ni siquiera puedo moverme libremente—se cuestionaba—Y si pudiera ¿A dónde iría? ››

Solo pensamientos dispersos y sin sentido.

 ‹‹Luz, — El concepto le llego tan de pronto que le pareció extraño— ¿Ya había visto la luz alguna vez? —Creyó recordar que sí. En algún momento ella había visto la luz—He visto la luz…—se dijo Eva al tiempo que se preguntaba— ¿También sentí la cálida brisa del sol sobre mi rostro? ››

La mente de Eva iba a la deriva y sin rumbo.  El frio volvió de pronto a invadir su mente y -lo que ella creía- su cuerpo. Este la cubrió por completo, más implacable y despiadado que antes dejándola vacía. Sumiéndola en un dolor sin límites.

‹‹Ayúdenme›› pidió, grito e incluso rogó. Pero nadie acudió a su llamado.




Tharaa

—¿Qué ha pasado Nara?—le grito Tharaa al guerrero mientras atravesaba el claro rápidamente para llegar hasta la muchacha ahora inconsciente. Un miedo puro y sin diluir corría a través de la sangre de la segunda sacerdotisa de Ceilenn.

“La han herido” se decía; mientras observaba a la Leiann en los brazos del guerrero ‹‹Si tan solo hubiera sido más rápida…›› se recriminaba  mientras se dejaba caer cerca de ella.

La flecha, observo Tharaa, se había clavado profundamente dentro de su cuerpo. Cuando la examino mejor fue un alivio para ella darse cuenta de que la flecha no había atravesado ningún órgano vital. Pero había estado cerca. Si ellas no hubieran distraído al asesino a tiempo, se dijo sacudiendo su cabeza y descartando aquel pensamiento de inmediato.

Ahora ella tenía trabajo que hacer:

—Debemos llevarla al poblado que está cerca de aquí…— ordenó al tiempo que informaba a los Guerreros Nara e Iommi como debían proceder. 

No presto atención a nadie más mientras sopesaba todos los contratiempos que podrían surgir en el camino con respecto al tratamiento de la herida.

La muchacha tenía que sobrevivir. Tharaa no necesitaba la confirmación de ninguno de los guerreros sobre quien era la muchacha. Ella lo sabía, era la Leiann. Sus ojos lo veían todo. Incluso el pequeño resplandor plateado que la rodeaba.

Esta luz era imperceptible para cualquiera que no fueran las altas Sacerdotisas. Aquella luz era la misma que la rodeaba cuando la madre venia y le entregaba un mensaje. Esto tenía que hacerse rápido. No correría riesgos con nada que tuviera que ver con Leiann.
Conocía su deber con su diosa y la Leiann muy bien. 

—Nara…—llamo Tharaa la atención del guerrero al tiempo que lo miraba a directamente a los ojos. Este, se fijo,  no se había movido lejos de donde yacía Leiann mientras ella la examinaba—Cárgala, llegaremos más rápido que si yo lo hago —le ordeno al tiempo que se levantaba y lo guiaba hacia donde tenían que ir.





Elainn

Elainn creció en una pequeña villa en las cercanías de la central de Theeron. Una de las más alejadas del Kolter.  Por lo que nunca había visto a ningún guerrero de cerca en su vida. Ahora, estaba viendo a dos. Y no eran guerreros ordinarios. Eran los BELHOR.

Estaba algo nerviosa en la presencia de ambos. Y aun cuando uno de los guerreros, el que escucho respondía al nombre de Nara se fue con su mentora, no se sintió menos intimidada. No es que les tuviera miedo o al menos no más del que cualquier ser prudente pudiera tener sabiendo la identidad de aquellos dos regentes.

Si aquel guerrero era Nara- un escalofrió la recorrió mientras recordaba las historias del actual regente de Theronn- Este era conocido por su volátil temperamento y su gran destreza en el manejo de armas. Como una servidora de la madre sabía que la lucha a veces era necesaria y la mayoría del tiempo inevitable; pero se decía- según los más recientes rumores- que el regente era aficionado a la violencia.

Aquello no era nada tranquilizador, reflexiono ella, tratando de calmar sus nervios, mientras observaba al otro guerrero. Quien también era un regente pero de otra región de Ceilenn; ese pensamiento la envió de nuevo al presente y dirigió su atención al guerrero que tenia ante sus ojos.

—Babel…—le hablo el regente con voz firme, utilizando el titulo por el cual eran llamadas las servidoras de la madre iniciadas—¿Dónde se encuentra el cuerpo?

Elainn respondió de inmediato: —Se encuentra atado unos  cincuenta pasos de aquí—su voz sonó firme y suave mientras levantaba la mano señalando el lugar por el que había entrado—, si sigues por ahí, lo hallaras.

El guerrero asintió en reconocimiento y se marcho rápidamente a buscar al responsable de todo dejándola asombrada por su velocidad de desplazamiento.

Con eso decidió que sería mejor esperarlo junto a los otros dos jóvenes. Aquel guerrero regresaría y tal vez podría enterarse de lo que realmente estaba sucediendo.

Tharaa, su mentora, solo le había dicho que la siguiera cuando habían salido del Kolter. El cual era el templo de principal de la segunda sacerdotisa de Ceilenn. Theronn no era la región capital. Pero durante los últimos ciclos se convirtió en la residencia de la primera. Elainn admiraba a la primera también aunque no en la medida en que adoraba a Tharaa. Su mayor ejemplo era su mentora.

—¿Quiénes son ustedes?—les pregunto curiosa ya sin poder evitarlo. Más interesada en aquellos dos extraños junto a ella debido a su ignorancia sobre la importancia de la muchacha a la cual su mentora estaba auxiliando. La muchacha- junto al joven- la observo con lágrimas en los ojos y una mirada preocupada en el rostro.

—Me llamo Emma—le respondió la muchacha a Elainn—Este, es Zacarías  ¿Sabes dónde se llevaron a Eva?

Elainn asintió antes de responderles: —Se la llevan a la pequeña viña que se encuentra cerca de este portal. —Después de eso agrego curiosa—¿Emma? ¿Zacarías? —les dijo—Son nombres inusuales…¿A qué región pertenecen?

La respuesta a esa pregunta le aclararía varias cosas, se dijo; mientras los estudiaba atentamente. Sobre todo lo de sus extrañas vestimentas, se aclaro. En las regiones que ella había visitado de Ceilenn ninguno de sus habitantes tenían esas ropas tan raras.

—Solo llámame Zac…—le dijo el muchacho llamado Zacarías ignorando su anterior pregunta— ¿Vas a llevarnos a donde esta nuestra amiga?

Esa pregunta sorprendió algo a Elainn sobre todo porque no había respondido a la que ella había formulado: —Ustedes no conocen esta región muy bien ¿verdad? Si no son de aquí ¿Entonces de donde? —les pregunto de nuevo intentando averiguar más.

Ella quería saber el porqué estos dos jóvenes eran tan importantes como para que su mentora estuviera tan alterada al punto de viajar precipitadamente a esta zona tan poco poblada de Theron. Ella lucia tan preocupada y concentrada que ni siquiera le había dicho el porqué la  hubiera traído con ella para luego dejarla.

Eso era tan impropio del carácter de su mentora que estaba sintiéndose algo más que intranquila — ¿Por qué atacaron a su amiga?
— ¿Cómo demonios vamos a saber? No se supone que le ocurriera nada…—exclamo el joven Zac.

Elainn lo observo más fijamente notando que traía puestos unos pantalones hechos con un material que extrañamente parecía grueso y fuerte y una especie de chaqueta de color negro y debajo de este una lo que parecía ser una camisa de color blanco abajo.

Su cabello no era corto pero tampoco largo dándole un aire rebelde. Sus ojos eran color marrón claro como los de la Región Este en donde se encontraba el desierto, era atractivo pero supuso que demasiado joven para ella, una lástima.

—¿No lo saben?—replico extrañada Elainn colocando su mirada en la muchacha. Esta traía un conjunto más o menos normal. Una falda y una camisa holgada como vestimenta de un color rosa pálido como las flores que crecían en el jardín del Kolter Sur.

—Eso es lo que dije…—le contesto de nuevo Zac a ella enarcando una ceja esta vez. La preocupación anterior mezclada ahora con algo de irritación— ¿Y vas a llevarnos o no?
—Creo que eso no será un problema…—les informo Elainn algo contrariada por la actitud del muchacho.
—Oh, qué alivio…—Exclamo esta vez la muchacha mientras se acercaba a ella y la tomaba del brazo. En señal de agradecimiento creyó Elainn.
—Sí, puedo llevarlos…—volvió a decirles Elainn—No está lejos. Además no deben preocuparse por su amiga. Ella está en las mejores manos, los dones sanadores de mi mentora están más allá de cualquier expectativa.
—Entonces…—empezó Zac a preguntarle a Elainn— ¿cuándo podemos ir tras ellos?
—En cuanto el Belhor regrese…—le dijo Elainn, ella no podía dejar al regente así como así. Sin su mentora al lado para explicarle quienes eran estos jóvenes desconocidos, se encontraba algo perdida.
—¿Quién?—preguntaron ambos jóvenes a Elainn a la vez confundidos.
—El Belhor que vino con ustedes…—Ella les aclaro con el ceño fruncido.
 ‹‹¿Había entendido mal?- se pregunto momentos después- ¿Qué ellos no estaban con los dos regentes?››
 —Ah…—le dijo Emma a Elainn después de unos segundos— ¿Te refieres al hombre que nos escolto hasta aquí?
— ¿El los escolto?—Elainn pregunto sorprendida, ‹‹¿Desde cuándo los regentes actuaban como escoltas?›› Esto se estaba volviendo cada vez más raro.
—Sí…—le comunico Zac a ella después de aclarar su garganta para llamar su atención—Se supone que ellos estaban escoltando a Eva aquí para…
—¿Eva?—le pregunto Eva sin poder evitarlo.
—Sí, Eva. Nuestra amiga…­—le explico Zac a Ella— Ella es a quien; a la que tú llamas mentora se llevo junto con Nara. No se suponía que nadie la atacara al nada más poner un pie en este extraño mundo…—continuo diciéndole Zac algo más que alterado—¿No se supone que…?
—Mejor ya no digas nada muchacho…—les interrumpió Iommi que acababa de regresar. Los tres se sobresaltaron sorprendidos por la repentina intervención.

Este le dirigió una mirada severa a Elainn que la puso aún más nerviosa aunque entendió la advertencia para dejara de hacer preguntas.

Así que asintió hacia el regente en una actitud obediente y bajo la mirada. No era tan curiosa como para arriesgarse para obtener información. Su mentora, Tharaa, seguramente le diría cuando fuera el momento sobre aquellos extraños jóvenes que decían que los regentes eran simples hombres. Esto se estaba poniendo cada vez más extraño, se dijo; antes de encogerse de hombros y esperar. No le quedaba otro remedio.

En ese momento se advirtió también el bulto que traía en el hombro el regente. El que se había atrevido a disparar la flecha aún se encontraba inconsciente aunque ahora sobre los hombros de Iommi, no parecía que pudiera despertar pronto, su mentora era realmente buena con los venenos.


Arthram

Arthram estaba supervisando dentro de sus dominios el entrenamiento de los jóvenes. Estos se convertirían en futuros guerreros. Aún estaban frescos pero él podía ver la promesa de en lo que se convertirían más adelante.

—Mi señor…—oyó el de pronto y frunció el ceño al reconocer la voz. Volteo hacia atrás para ver a la recién llegada.
—¿Qué haces aquí Seora?

El realmente tenía curiosidad. El recordó claramente su orden. Ella tenía que quedarse con el guerrero a quien Iole había encargado la tarea de hacer quién sabe qué hasta que terminara y luego informarle.

La Mizher`s lo miro atentamente antes de contestar. Lo cual lo extraño y de inmediato se puso en alerta.

—Contesta.
—El ha sido capturado…—le dijo Seora a Arthram.
—¿Capturado? —pregunto extrañado. 

“¿En qué demonios le había metido Iole esta vez? “Arthram sacudió la cabeza pensativamente antes de recriminarse a sí mismo y suspirar resignado. “Se merecía esto”, se dijo él antes de continuar su interrogatorio.

—¿Cuál era la tarea?—pregunto Arthram realmente no había tenido verdadera curiosidad hasta ahora. Que Seora no hubiera interferido de que su guerrero fuera capturado era una sorpresa. Tanto como que fuera capturado. "¿Quién realmente era tan hábil para lograr capturar a unos de los suyos? ¿Contra quién había él mandado a uno de sus hombres por el capricho de esa maldita de Iole?"

—El debía asesinar a las personas que atravesaran un portal al norte de Theronn.
—¿Tan lejos? —pregunto extrañado.
—¿De que región eran esas personas?
—No era un portal habitual entre regiones…—le informo Seora.
—¿A qué te refieres? —le pregunto sopesando sus palabras ¿Había perdido a uno de sus hombres por esa…? Ni siquiera pudo terminar la frase dentro de su mente de lo enfadado que estaba.
—Era un portal entrecruces mi señor—le informo tranquila Seora.

Entrecruces, era la palabra que usaban los Mizher`s para referirse a un portal que no solo era utilizado para ir de una región a otra sino que realmente eran capaces de atravesar hacia otros mundos.

Mundos completamente diferentes a Ceilenn. Lo que Seora le había informado era algo realmente preocupante.

“¿Quién sería tan idiota como para querer atravesar a uno de esos otros mundos? ¿Cuál era su necesidad?” El sabía que para que tal hazaña se viera realizada con éxito una Sacerdotisa debía dar la aprobación de la diosa para que tan siquiera se planteara aquella idea. Eso o debería tener una maldita fuente inalterable de energía. Si alguien trataba de cruzar a esos otros mundos sin ese permiso realmente ni siquiera llegaría al otro lado vivo. O en el peor lograría abrirlo pero se quedaría mirando la puerta hacia los corredores mientras se desplomaba agotado o muerto.



Tharaa

Tharaa observo como Nara colocaba a la joven reina sobre una sencilla cama dentro de la casa del médico de la villa. Era modesta pero le serviría por el momento. Estaba un poco avergonzada por el lugar en el que la había traído, siendo la muchacha su Leiann, la hija de su amada diosa pero no le quedo de otra.

El rostro de Leiann se estaba volviendo más pálido a medida que pasaba el tiempo, les tomo unos buenos minutos el llegar. Cuando por fin la tuvo acostada aparto de nuevo al guerrero de su camino y empezó la curación.

Ordeno algunas herramientas, entre ellas; una daga para cortar la flecha luego de pasarla a través de hombro. Si la quitaba estirándola simplemente dañaría el brazo de la joven. Así que sostuvo la flecha con ambas manos para sacar la punta mientras pidió a Nara que sostuviera medio sentada. En ningún momento mostró signos de despertar de la inconsciencia en la que se encontraba, eso la preocupo y tranquilizo.  

Lo segundo era porque así no sentiría el dolor cuando trabajara en ella y lo primero, eso se debía a que desde que acerco su nariz a la herida había un olor ácido que no le gusto para nada. Olía a veneno y el tiempo si ese fuera el caso era apremiante.

—Sostenla fuerte Nara —ordeno Tharaa antes de empujar la punta de la flecha fuera del hombro para luego cortarla con la daga. He hizo lo mismo con el otro extremo antes de desechar lo que quedaba retirándolo por completo del hombro y empezar rápidamente a hurgar en la herida. No encontró nada, pero cuando lo olió no pudo evitar estremecerse antes de susurrar.
—Es Gy, la envenenaron Nara. —le informo antes de que sus facciones se volvieran severas por la concentración. Solo había un antídoto para ese veneno. —Ve fuera, pídele al anciano la reserva de Cun que posea rápido. Este veneno es rápido.

Nara salió de la habitación, diez minutos después volvió con la pequeña planta medicinal en sus manos.  Los nervios de Tharaa estaban a flor de piel, aun así suspiro medio aliviado por que el anciano tuviera en sus provisiones el antídoto. Si hubiesen tenido que viajar hasta Bheron, la región sur de Ceilenn, habría sido demasiado tarde para la Leiann. El veneno tenía un efecto de 12 horas, si no se le administraba el antídoto en la medida justa, la victima moriría lenta y dolorosamente.

Tomo el tallo de la planta y se dispuso a preparar el antídoto tardaría unos veinte minutos en tenerlo listo pero aún estaban dentro del rango de las doce horas por lo que con sumo cuidado empezó a elaborarlo. Unas cuantas infusiones en forma de té del tallo del Cun y la aplicación de las esponjosas hojas sobre la herida harían el trabajo de eliminar todo el veneno de su cuerpo.


Evangeline

Eva parpadeo varías veces antes de darse cuenta que ya no estaba en aquella oscuridad infinita y que el frío se había ido de su cuerpo. No es que estuviera cálida sino que realmente no sentía su cuerpo de ninguna manera.

—¿Quién eres tú?—le pregunto una voz suave pero demandante a su derecha, parecía acostumbrada a dar órdenes y que estas fueran obedecidas al instante.
Aquella pregunta le sobresalto y volteo hacia la dueña de la voz, no antes de percatarse de todo lo que la rodeaba

Se encontraba en una especie de templo, grandes pilares en cada una de las esquinas -de paredes blancas- del color más negro que ella había visto alguna vez. La mujer parecía etérea por lo cual los ojos de Eva se encontraron muy abiertos observándola sorprendida.

El cabello tan negro como las alas de un cuervo le caían en los costados de los hombros en las rodillas, si se levantaba pensó ella, le caerían hasta por debajo de la cintura. Lo que más la altero fueron sus ojos de un plata liquida impactante. Verdaderamente único.

—¿Es que acaso no piensas contestarme? —le pregunto arqueando una ceja hacia ella.
—¿Me hablas a mi? —pregunto Eva nerviosa.
La joven sonrió condescendiente: —Si, es a ti quien te hablo.
—Yo soy Eva…—contesto algo avergonzada retrocediendo unos pasos.
—¿A dónde vas? —le pregunto al notar su alejamiento.
—¿Yo? ­—pregunto otra vez antes de responder tratando de controlar sus emociones. Le planto cara a la muchacha—No voy a ningún lado.
Esta sonrió ante su respuesta antes de hacer otro pregunta: —¿Eres un alma nueva del MIT?
—Yo… —empezó Eva confundida por sus palabras cuando alguien irrumpió a través de las grandes puertas cerradas del templo. Desviando la mirada de ella y volviendo su rostro a la recién llegada.
—Leiann —escucho que decía la recién llegada.

Era hermosa, exuberante en sus movimientos y en su forma de caminar hacia ellas al altar en donde se encontrabas y sus ojos, eran tan… “¿Leiann?” se pregunto Eva antes de recordar que así era como Nara la llamaba. “¿Esta muchacha de pelo negro y tan hermosa era la Leiann?”

Un mal presentimiento se empezó a formar en su estomago como si ella estuviese en peligro pero no lograra captar la magnitud del mismo.

La Leiann se levanto de su trono plateado inclinando la cabeza hacia ella y luego sonriendo se encamino hacia la recién llegada como si su presencia fuera algo maravilloso.

—Iole… —exclamo la Leiann—Al fin llegaste.

***********************************
1. Gy: es una flor muy hermosa de hojas color lila y pétalo color fuxia.  Solo crece en los helados campos de hielo del norte de kadhen. Es utilizada tanto como un veneno como medicina. Solo aquellas grandes sanadoras de la ciudad y las sacerdotisas del kolter conocen los sistemas de su utilización. 
2. Cun: es una planta que se parece al algodón de la tierra, pero son más pequeñitos, llegando a crecer solo hasta los 6 cm. Sus tallos son el antídoto para el Gy. Crecen normalmente al sur de Bherom en lugar más cálido y árido de todo Ceilenn.


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5 comentarios:

  1. Una entrega con un desfile de personajes muy atractivos. Y ese final... inesperado.
    Muy bueno, Neiglo.
    Saludos.

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  2. Muchas gracias. Que genial que te haya gustado
    *o* ¿Y si verdad? Fue un final inesperado... ajjajajjajajjajajaja

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  3. no, no, nooooooo llego Ioleeeeeeeeeeeeeeeee y que paso con el rehen!!!?????? Neiiiiiiiiiiiiiiiiiii que mas!!!!!!!!¡???????????????????????

    Pd: me encanta nara y su aire violento ainsssssssssssss

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    1. *-* gracias mi karyyyyyyyyyy, me alegra que te haya gustado!!!!!!!!1

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  4. siiiii, pero escribe rapidoooooooooooooooooooooooooo

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Ahora decide: tus palabras o tu alma ¿cual eliges?

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Evangeline la reina de la oscuridad by Gloria Neiva Antúnez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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