EVANGELINE EL DESPERTAR

Fue dicho en un pasado que los sueños son el reflejo de nuestras vidas pasadas …

Una ventana hacia el futuro, que te ayudan a superar las pruebas que se avecinan; o simplemente; hacerte espectador de tu propia vida…

¿Qué harías si tu destino, dependiera de esos recuerdos, vueltos sueños? ¿Qué, si te revelaran que tus camino no podrán ser aquellos que tenias planeado?

Enseñándote que el futuro; es más incierto de lo que pensabas, y que deberás sobrevivir. Si quieres llegar… ¿Piensas que el mundo es simple? Yo lo hacía, yo si… lo hacía...


Parte XII Encrucijada




Evangeline

Eva sabía que estaban en peligro. Cuatro enormes y aterradoras bestias los acorralaban en la entrada del portal. Gruñían con hambre y furia, cosa que hizo que se le erizara la piel por el miedo que le provocaban aquellos sonidos. Nunca en su vida había tenido tanto miedo. Emma estaba a su lado, sujetándose de su brazo fuertemente mientras se colocaban a unos metros detrás de los Guerreros. 

El Guerrero que había venido con ellas, el que se llamaba Nara, mantenía a las bestias alejadas de ellas y de Zacarías. Por alguna extraña razón que aun no se ponía a analizar por el miedo que invadía su mente; su amigo había acabado junto con Ella y Emma. 

Estaba contenta de ver a Zac, pero también estaba preocupada. 

“¿Qué demonios hacía Zac también ahí?” Eva estaba inquieta. “Esas horrorosas cosas que les estaban cazando...” no pudo terminar el pensamiento. Un escalofrío recorría su cuerpo a medida que Ella deslizaba la mirada al otro Guerrero quien estaba parado al lado Nara.

No recordó el nombre del Guerrero cuando lo vio acercarse a ella en un primer momento con una mirada oscura en los ojos. Solo después de que Zac gritara el nombre del Guerrero, lo reconoció de nuevo. Su nombre era Iommi.

Tanto Nara como Iommi, estaban protegiéndolos a unos metros. Evitando que fueran despedazados o comidos por aquellas cosas. Ellos solo eran humanos sin ningún entrenamiento para enfrentarse a aquellas criaturas.

—Tranquila Eva, Emma… háganse más para atrás…—les apremio Zac mientras observaba como los guerreros empezaban a luchar contra las cuatro bestias.

Zac trataba de darles consuelo colocando seguridad en su tono. Pero Eva podía observar que estaba igual de nervioso que ellas. Y realmente no lo culpaba.

—Dios mío, ¿que son esas cosas?—susurro Emma con los un poco abiertos de pánico.

—No sé…— le contesto Eva a su amiga. Ya que estaba tan perdida por lo que sucedía como ella. Cerró los ojos por un momento. En eso, un desgarrador grito- proveniente de las criaturas- se hizo eco en las paredes de la cueva. Una de aquellas criaturas había logrado morder a Nara en la mano; darle un zarpazo en el brazo para luego escapar de la línea -que habían creado los guerreros para que no llegaran hasta donde estaban- y se dirigió directamente hacia ellos.

Eva pudo observar de primera mano la mirada vacía y llena de hambre de la bestia que se acercaba a ellos y mientras todo su ser se congelaba por el puro terror de todo ello… también observo los ojos llenos de desesperación de Nara mientras la bestia arremetía contra ellos.



Emma

El tiempo pareció detenerse y su cuerpo quedo paralizado al ver que una de aquellas cosas se había zafado de la línea que los mantenía a raya y se dirigió hacia ellos. La oscuridad que percibía de la criatura era sofocante y la dejaba débil.

Emma podía notar la oscura fuerza que rodeaba a la criatura. Siempre había tenido aquella habilidad. Podía percibir como aquellas criaturas absorbían toda la luz dejando opaca toda la caverna en donde se encontraban.

El rostro de Emma se volvió aun más pálido cuando se dio cuenta que aquella cosa se dirigía directamente hacia ella. Ella vio su muerte en los ojos de la criatura. El miedo invadió cada poro de su cuerpo.

La bestia arremetió contra ella. Eva y Zac estaban en la misma situación que ella. Con un sofocante miedo en la mirada.

Emma solo escucho un pequeño murmullo que le sonó a ;"Cuidado"; antes de que se diera cuenta de que Eva se había puesto por delante de ella.

Escudándola…

Justo cuando la bestia la ataco con sus muy afiladas garras que se incrustaron en el hombro de su amiga.

— ¡Eva!…—fue todo lo que Emma pudo gritar antes de que la bestia se preparara para volver a atacar. Y esta vez, con los afilados dientes de sus fauces en dirección a Eva ante su mirada impotente.










Evangeline

Eva pensó que sabía lo que era el dolor. Estaba equivocada.

Aquella cosa había conseguido clavarle las malditas garras en su brazo y sintió como si su estúpido brazo ardiera. El punzante dolor de la herida abierta de sus brazos la tenía medio ciega a cualquier cosa que no fuera el maldito dolor. La herida pulsaba y sangraba sin pausa constantemente.

La criatura que la hirió no paraba de gruñirle. Este era su fin,  se percato Eva,  cuando sintió que la bestia empezó a arremeter contra ella nuevamente "Dios, no"; grito Eva desesperadamente y sintió de nuevo aquella fuerza desconocida y a la vez familiar brotar dentro suyo. Una fuerza que creció y creció brotando de su misma alma.

Y no pudo evitar lo que hizo a continuación. Grito: De agonía y éxtasis. Exclamo a los cielos la abrumadora sensación de ser bañada con un poder inmenso y demasiado intenso, demasiado…

Todo.

Solo fueron segundos pero para ella pareció una eternidad.

En un segundo estaba frente a su propia muerte en las garras de aquella criatura y al otro ella era la portaba de la muerte dentro de su propio espíritu.

Sus ojos se volvieron negros,  plateados, oscuros y luego grises… como si ellos no pudieran decidirse por uno de aquellos llamativos colores. Cambiaban tan rápido que parecían que fueran miles y miles de ojos.

No solo los suyos si no la de cientos de seres distintos. Era ella y no lo era.

Estos seres estaban movilizándose dentro de su cuerpo a través de sus ojos. Las ventanas de su propia alma. Que parecían tan puros como el cristal mientras cambiaban. Fue entonces cuando la abrumadora sed de destrucción se alojo dentro de su joven cuerpo y lo que le permitió levantarse y enfrentarse a aquella criatura.

Las facciones del rostro de Eva se endurecieron, como si en ese momento fuera otra persona. Sus heridas dejaron de sangrar. Cualquier emoción humana fue borrada de su rostro.

La criatura detuvo su ataque en un segundo y se mantuvo de pie delante de Ella. Pero no solo la criatura estaba quieta ante su presencia. Aquel gesto había congelado también a los amigos humanos de la pequeña reina y a los guerreros –Iommi y Nara- quienes habían acabado con las otras bestias quedándose con varias heridas en el proceso- antes de voltearse hacia ella- para intentar salvarla de la muerte.

Sin saber que en realidad la muerte había despertado en sus ojos.



Nara

Lo que Nara vio, lo asusto como nada lo había hecho en toda su vida. Lo cual ya era mucho decir. Ya que él había nacido y fue criado para la guerra. Nara  había visto a depredadores antes. Depredadores fríos e implacables que despedazaban a sus víctimas sin emoción alguna, pero ninguna de ellas tenía la expresión que observo en el rostro de la Leiann-Eva mientras se enfrentaba al Goilam.

—Iommi…—le advirtió Nara a su compañero—No te muevas…

El había querido en un primer momento -después de acabar con las bestias- correr hacia la Leiann- Eva y acabar con el Goilam. Pero después de observar la expresión y el poder que emanaban de la joven reina, no estaba seguro de que aquello aun fuera una buena idea.

— ¿Por qué? —le pregunto Iommi mientras observaban fijamente como la Leiann descuartizaba al Goilam frente a sus ojos con solo su poder y la fuerza innata de sus manos. Demostrando la brutalidad legendaria con que la gobernante de Ceilenn siempre se era caracterizada.

Después de todo era la hija del Caos.

—Cuando termine con el Goilam… puede que nos ataque…—le contesto rápidamente Nara en voz baja.
— ¿Cómo…? ¿Por qué haría algo así? —pregunto Iommi esta vez con un deje de duda en voz, se oía algo preocupado.
—Porque ella es muy joven y no controla su propia naturaleza…—le susurro Nara a su compañero—Le pregunte como nos había transportado hasta los corredores…y me dijo que ella no estaba segura. Que fue como instinto.

Iommi lo observo sorprendido -ya que él había pensado que fue Nara quien los había llevado a los corredores- e hizo lo que le ordeno esperando que la Leiann los reconociera como sus guerreros y parte de su pueblo y nos los matara como acababa de hacer con aquel Goilam.




Ceilenn
Iole


Un fuerte dolor le atravesó el pecho y cayó de rodillas en medio de su habitación. Su hombro izquierdo sangro de pronto como si algo la hubiera herido. La sangre broto de la herida y maldijo en silencio para no llamar la atención.

Iole lo supo entonces, aquellos Goilam, que había enviado para acabar con la vida de la verdadera Leiann estaban muertos.

Una furia enorme creció dentro de ella.

— ¡Nhix!—grito Iole.

Necesitaba a su guerrero más confiable ahora. Ella necesitaba asegurarse de que la estúpida reencarnación de Leiann muriera en el mismo instante en que pusiera un solo pie en Ceilenn.

—¿Si, mi Señora? —pregunto Nhix al entrar. Al verla herida, hizo ademan de acercarse, pero en vez de eso, se limito a quedarse en su lugar y arrodillarse ante su señora para luego decir: —Ordéneme…

—Nhix, dile a Arthram que cumpla su palabra…—le dijo Iole con voz entrecortada mientras se erguía lentamente del suelo con una mano temblorosa sobre su hombro izquierdo para cubrir la herida del cual manaba su sangre— Su objetivo… está a punto de entrar… en Ceilenn, y debe… morir.

—Lo haré…—le dijo Nhix antes de desaparecer del cuarto para hacer lo que le habían ordenado.


  

Tharaa


Las sombras y la luz jugaban sobre su delicada figura mientras meditaba en el centro de los jardines del kolter. Nadie estaba a su alrededor cuando la diosa de Ceilenn la visito dentro de su mente.

Como siempre lo hacía desde que ella era una niña.

Ella se acerca, pequeña. Mi niña se acerca…

Tharaa se removió dentro de su meditación  escuchando la voz de su diosa que la apremiaba a despertar de su transe para avanzar hacia…

Miles de formas se arrimaron en sus visiones. Ciudades, pueblos, valles, bosques y en todas esas visiones; vio a los Cely y a los Omish mientras interactuaban dentro de Ceilenn.

El viaje pareció durar  horas, pero solo habían sido segundos, los que le tomo llegar hasta la entrada de uno de los portales, al menos mentalmente. Había llegado a uno de los portales y no era uno cualquiera. No, era justo por el que había enviado a Nara e Iommi, para que llegaran a salvo al Shalm.

El portal era uno de los lugares sagrados de Ceilenn. Uno de los más antiguos que existían. El centro estaba rodeado por varias columnas de piedra con forma cilíndrica por el cual subían pequeñas enredaderas que le daban un aspecto salvaje al portal. La arena en medio de los pilares era muy blanca. Cuando esta brillara significaría que llegarían otros seres por el portal.

Apresúrate… pequeña… mi niña está llegando. Sálvala…

“¿Salvarla? ¿De qué? ” Le pregunto Tharaa a la diosa Caos a través de la unión que poseía con ella. 

De él. Observa bien… El quiere hacerle daño

“¿Quién?” pregunto de nuevo Tharaa aun más preocupada que antes. 

Observa, observa bien pequeña. El se oculta de tus ojos

Tharaa inspecciono el lugar en donde se encontraba el portal y no pudo divisar nada por unos segundos hasta que justo antes de preocuparse un poco más lo vio. Un Cely en ropas oscuras estaba atento, hasta podría decirlo ella misma, expectante… esperando a algo o a alguien.

El quiere hacerle daño a mi niña. Debes destruirlo…

Y con esa última orden, la presencia de la diosa, desapareció de su mente y despertó del trance que se había autoimpuesto, parpadeando un poco desorientada trato de concentrarse en el presente. Tenía una tarea que hacer, se dijo Tharaa, debía llegar hasta el portal antes de que aquel desconocido intentara nada contra la pequeña diosa: Leiann.



Los Corredores

Evangeline

Cuando el abrumador poder que se había apoderado de ella la dejo, sintió que sus fuerzas menguaban lentamente. Sus piernas temblaron mientras caía medio sentada en el frió suelo. Sus ropas estaban manchadas de un oscuro líquido, al igual que sus manos y sus ropas.

La herida en su hombro ya no sangraba pero le palpitaba tenuemente.

Frente a ella… la criatura que la ataco yacía muerta y con la mandíbula destrozada. Como si alguien la hubiera abierto por la mitad. Un pequeño sentimiento de desconcierto la embargo.

“¿Qué fue lo que paso? ¿Ella había hecho aquello a esa cosa?” Se pregunto Eva mientras retrocedía lentamente lejos del cuerpo de la asquerosa criatura y de lo que parecía ser: ...sangre una de la cual estaba completamente cubierta “¿Qué le había pasado?” Se recrimino Eva mentalmente, no se acordaba de haberle hecho eso a la criatura, solo de haber saltado frente a Emma.

De querer salvar a su amiga de aquella cosa. Así sin más, sin pensárselo dos veces. Emma era como una hermana para ella y Eva creía que Emma también daría su vida por la de Ella sin siquiera tener un segundo pensamiento.

Ellas eran así desde que se habían convertido en amigas. Desde el momento mismo en que se conocieron. Un pequeño sollozo se escapo de su garganta antes de que sintiera que unos brazos la envolvían.

—Eva, no llores…—le dijo una suave voz que ella reconocía, era la de Emma—Esa cosa te pudo haber matado… no llores. Es mejor que haya muerto esa cosa que tu.

Evangeline trato de calmarse y serenarse con las palabras de su amiga, mientras se  abrazada a Emma de la cintura con más fuerza, ocultando su rostro de todos.

“¿Cómo ella había sido capaz de hacer aquello? ¿Quién era ella? ¿Qué rayos era ella?” grito Eva mentalmente mientras continuaba abrazada de Emma, realmente estaba empezando a asustarse de sí misma.

Sobre todo porque no recordaba haber acabado con la horrible criatura, solo el recuerdo de un extravagante sentimiento pura y fría ira, acompañada de una inmensa satisfacción ¿respecto a qué? No podía recordarlo.

Solo la sensación de libertad. Una libertad que nunca había sentido y que la asusto porque no tenía control sobre aquella emoción.

— ¿Te encuentras bien?— le pregunto Emma en un susurro.
—No lo sé…­—fue toda la respuesta que pudo dar Eva antes de que empezara a sentir que iba a llorar de nuevo pero el sonido de una voz grave la detuvo.
— ¿Se encuentra bien?  ¿Está muy herida…?—la voz grave que había escuchado era la del compañero de Nara.

Antes Eva no lo había escuchado hablar mucho, solo monosílabos y la constante mirada. Nada más, al menos hasta ahora. Eva se seco las lágrimas y miro hacia el lugar de donde provenía aquella voz.


—Es-toy… Bien… —dijo en voz baja y entrecortadamente antes de posar sus ojos en la figura que se cernía sobre Emma y Ella. “Asombroso” ni siquiera la angustia que sentía pudo hacer que dejara de admirar al hombre...


Recuerda que el no es humano. Es… peligroso le dijo la voz que siempre escuchaba dentro de su cabeza.

“¿Entonces como lo llamo?” se pregunto Eva de pronto como analizando aquel hecho. Mío… Nuestro. Como quieras… pero ten cuidado…

“¿Por qué dices que es nuestro si es peligroso? ¿Por qué no mejor alejarse?” pregunto curiosa Eva a su conciencia tratando de alejar algo de la angustia que sentia.

No, no… Es nuestro… le apremio su conciencia. Eva estaba confundida con ese sentimiento.

“Pero no confías en el…” le recordó Eva a su conciencia mientras observaba la Guerrero y seguía abrazada a Emma. Ella la consolaba.

No confiamos en nadie… le recordó su conciencia y Eva estuvo de acuerdo con esa afirmación pero tuvo que agregar:

“Excepto en Emma” le dijo a su conciencia y esta estuvo por alguna extraña razón de acuerdo . Excepto en Emma

La voz dentro su cabeza ya no hablo más después de aquello. Como si pareciera satisfecha. Lo cual era extraño y espeluznante. Y debía reconocer que su estúpida conciencia aunque fuera molesta siempre tenía razón, no podía confiarse demasiado de en aquellos dos, sin importar como la hacían sentir. 

Eran extraños, se dijo Eva y no tenía porque sentir tanta familiaridad, ni emoción por la cercanía de ninguno de ellos. Y aunque le costaba admitirlo sentía un cierto grado de confort cuando estaban en su presencia. Como nunca lo había sentido hacia otra persona.

Se sentía segura a un grado distinto que con su amiga Emma o su madre e incluso de forma distinta a la cercanía de Zac, quien por cierto, la estaba mirando como si no la reconociera o como si le hubiera salido otra cabeza.

Tal vez si le había crecido otra cabeza… pensó Eva por un instante y se toco el cuello y el costado de su cabeza.

—¿Qué haces? —le pregunto Nara quien ahora estaba al lado de Iommi ahora.
—Nada…—contesto Eva rápidamente mientras desviaba un poco avergonzada la vista.

Sus manos aun le temblaban pero trato de alejarse un poco de Emma y bajo su mano con la que estaba tocándose el cuello, para colocarlo hacía sus costado lo mas lentamente que pudo.

Estaba tratando de recuperar la compostura un poco pero aun estaba siendo medio sostenida por Emma en el frio suelo. Cosa que le pareció muy estúpido de su parte notar… aunque cualquier cosa era mejor que pesar en el destrozado cuerpo de la criatura que tenia a un metro de distancia.

—Déjame revisar esa herida…—le dijo Iommi mientras se arrodillaba frente a ella.

Eva asintió con la cabeza pero no dijo nada. Un hormigueo recorrió todo su cuerpo y se tenso ante la proximidad del Guerrero. Cuando le toco la herida no pudo evitar el sobresaltarse y realizar una mueca.

—La herida esta…—le empezó a informar Iommi concentrado en la tarea de revisarla y en un tono asombrado —cicatrizada casi por completo…

Eva bajo la mirada hacia su brazo que palpitaba aun pero levemente. Su rostro mostraba el mismo asombro que el de Iommi. Había tres líneas rosadas en forma de garras en su brazo izquierdo.

—¿Qué tanto te duele? ¿Mucho? —Le pregunto Iommi mirándola directamente a los ojos— ¿Puedes mover el brazo?
—Si…—empezó a contestar Eva nerviosamente y luego lo pensó mejor—más o menos. Creo que puedo…
—¿Puedes levantarte?—esta pregunta vino de Nara quien la miraba detenidamente.
—No se…—contesto Eva con sinceridad.

Ella no estaba segura de poder ponerse en pie. Aun estaba en un estado de  conmoción por lo que había sido capar de hacerle a aquella criatura solo con sus manos. El sentimiento de ira, venganza y satisfacción al ver a su enemigo muerto la llenaban en ese instante. Y todas esas emociones aun rozaban el borde de su conciencia.

—Te ayudare…—le dijo Iommi mientras la tomaba del otro brazo la cintura para ayudarle a levantarse pero 
sin soltarla. El Guerrero no quería que cayera.
—Está bien…—le dijo Eva mientras asentía y dejaba que Iommi la ayudara no sin antes dedicarle una pequeña sonrisa vacilante y temblorosa hacia Emma quien la miraba preocupada.

Eva no la culpaba. Ella también estaba preocupada por si misma. Mientras se levantaba con la ayuda de Iommi arrastro la mirada hacia la persona que estaba al lado de Nara, su amigo Zac; quien la miraba entre la confusión y el miedo, mezclado con algo de preocupación.

—Zac…—pronuncio Eva insegura de cómo le respondería.

Su amigo la miro detenidamente mientras ella se recostaba un sobre el guerrero Iommi quien la mantenía en pie.

—¿Si…?—pregunto Zac vacilante.
—¿Qué haces tú aquí? —le pregunto Eva confusa. Ya tenía suficiente preocupación de que Emma estuviera aquí como para que también hubiera arrastrado a Zacarías a toda esa pesadilla.

La mirada de confusión y miedo desapareció en el rostro de Zac, dejando solo la preocupación y ahora enfado. La expresión en el rostro de su amigo se volvió seria.

—No podía dejar que te sucediera nada…—le respondió Zac frunciendo el seño y se acerco para a ella hasta estar frente a frente—Ni a ti ni a Emma, son como hermanas para mí. Emma es mi favorita y tú la molesta, pero captas la idea ¿verdad? —le pregunto Zac a Eva tratando de que esta sonriera un poco.

Lo consiguió.

—Bueno…—le dijo Eva algo avergonzada. Ellos siempre estaban peleando o lanzándose algo o insultándose… o cosas por el estilo. Eva estaba conmovida por sus amigos. Pero aun así nunca pensó que Zac se lanzaría en su busca: —Tú eres el hermano molesto que nunca quise tener… eso es seguro…

Eva oyó el suspiro característico de Emma por lo que se estaban diciendo al lado de ella y luego observo cómo esta le tomaba de la mano y también la de Zac.

­—Es una suerte que me tangan…—dijo Emma sonriendo un poco pálida hacia ellos—Pero no empiecen…

Ninguno de los dos – tanto Eva como Zac- dijeron algo por un rato y luego asintieron hacia Emma como siempre lo hacían. Los dos Guerreros que estaban con ellos observaban la interacción, extrañados.

—Tenemos que cruzar el portal Leiann…—dijo Nara cortando el momento de los amigos—quiero decir… Eva. No sabemos si más Goilam están en los corredores… y lo dudo, pero es mejor ponerse en resguardo…—termino el guerrero mientras se inspeccionaba y luego alzo la mirada hacia su compañero quien la sostenía delicadamente.

—De acuerdo… —le concedió Eva a Nara—Pero Emma y Zacarías deben volver… a nuestro mundo antes…—le dijo preocupada.

Este lio era solo de ella. Sus amigos nos tenían porque seguir al lado ella. Este era su lio, no tenia porque arrastrar a Emma y a Zac con ella.

—Es que…—empezó a decir Nara mirando seriamente en dirección al otro guerrero.
—No la dejare…— replico Emma de pronto interrumpiendo a Nara y luego mirando directamente a Eva.
—Pero tú no tienes que pasar por esto Emma…—le dijo Eva a su amiga con verdadera preocupación.

Ella había decidido ir a Ceilenn tras sentir el anhelo dentro de su alma. Sin poder evitar el dolor y queriendo calmarlo reclamando aquel extraño mundo. Una llamada que no pudo ignorar. También fue ella quien decidió seguir a estos extraños. Y solo ella debía afrontar todo esto junto con el peligro que conllevaba.

—Eva, no vas a librarte de nosotros tan fácilmente…—añadió entonces Zac sorprendiéndola por el tono molesto con el que lo dijo—Estamos en esto contigo hasta el final.
—Pero… —trato Eva de hacerlos entrar en razón. Esto era muy peligroso ni siquiera podía cuidar de sí misma en esos momentos. Solo estaba de pie por que el guerrero la sostenía fuertemente de la cintura. Si la llegaba a soltar caería.—No quiero que…

—No importa lo que quieras—le corto Emma—Estaré contigo…—le informo mirándola y luego a Zac quien estaba al lado de Nara ahora—Y al parecer Zac también. Así que no me apartes ahora. Escogí el seguirte, no me hagas romper nuestra promesa.

<< Somos hermanas. Siempre juntas. Sin soltar nunca la mano de la otra… >> El recuerdo de la promesa hecha hace tiempo hizo eco en las mentes de las jóvenes.

Eva no pudo decir nada más a partir de aquello. Solo asentir y esperar que Emma no se arrepintiera de seguirla a donde quiera que fueran a parar. Al lado de Nara Zac se encogió de hombros antes de añadir:

—Yo no tengo una promesa con ustedes. Pero estoy muy seguro de que no las dejare solas…—les dijo Zac enarcando una ceja hacia ellas — Además desde que llegue a ese maldito pueblucho siempre he querido escapar así que solo me dieron una oportunidad de salir de ahí. Y siempre había deseado viajar a un mundo paralelo.
—No es un mundo paralelo. Es otro mundo —le aclaro Eva.
—Es solo semántica…—le dijo Zac con aire de suficiencia.
—No puedo hacer que cambien de opinión ¿verdad?—les pregunto Eva.
—No. —contestaron al mismo tiempo Emma y Zacarías.

Eva quedo en silencio por un momento abrumada por el sentimiento de alivio y miedo por las acciones de sus amigos. Ella medio esperaba que después de lo que la vieron la apartaran. Cuando no lo hicieron… todo su mundo pareció volverse a tornar solido.

Después de unos minutos Nara se aclaro la garganta llamando su atención.

—En realidad… aunque quisieran regresar no podrían…—les aclaro Nara mirándolos seriamente.
Ante eso, tres pares de ojos lo miraron intensamente. Esperando a que aclarara una explicación. Cuando Nara no lo hizo, Iommi lo hizo por él:
—Verán —les dijo para reclamar la atención de todos mientras sostenía a Eva—Cruzar de un mundo a otro en realidad está prohibido. Sobre todos para los seres del Shalm. Es decir, se necesita un permiso del guía espiritual y de la autoridad del mismo dios del mundo del cual pertenecen. Nuestro permiso era entrar en el Shalm una vez y solo una vez.

—Ya no podemos regresar por tanto tampoco ustedes…—les afirmo Nara—El portal está cerrado.
Iommi lo miro asintiendo hacia Nara y luego hacia los humanos con ellos.
—Además…—les dijo Iommi algo renuente—Cuando abandonaron su mundo, no solo se cerró el portal detrás de nosotros. Si no que ustedes realmente renunciaron a su… su por decirlo de alguna manera a “su humanidad” al entrar en los corredores…
—¿Qué? — le gritaron Emma, Zac y Eva a los Guerreros al mismo tiempo que sus caras se volvían cenicientas y mientras Eva sentía que el corazón se le acabara de salir del pecho.
—Así es…—les dijo de nuevo Nara—Este es solo un viaje de ida me temo.

<  Anterior                                                                                                            Siguiente>

3 comentarios:

  1. otro capituloo espero les gusteeeeeeeeee¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

    ResponderEliminar
  2. Guau! Esa parte violenta y salvaje de Leiann no me la esperaba, y me encantó. Esto se pone cada vez mejor.

    ResponderEliminar
  3. ajajjaajjajja es la hija del caos, la violencia esta dentro de su naturaleza... jojojojojo *o*
    Me alegro que te haya gustado¡¡

    ResponderEliminar

Ahora decide: tus palabras o tu alma ¿cual eliges?

Licencia de Creative Commons
Evangeline la reina de la oscuridad by Gloria Neiva Antúnez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en http://estrelladelasnoches.blogspot.com/