EVANGELINE EL DESPERTAR

Fue dicho en un pasado que los sueños son el reflejo de nuestras vidas pasadas …

Una ventana hacia el futuro, que te ayudan a superar las pruebas que se avecinan; o simplemente; hacerte espectador de tu propia vida…

¿Qué harías si tu destino, dependiera de esos recuerdos, vueltos sueños? ¿Qué, si te revelaran que tus camino no podrán ser aquellos que tenias planeado?

Enseñándote que el futuro; es más incierto de lo que pensabas, y que deberás sobrevivir. Si quieres llegar… ¿Piensas que el mundo es simple? Yo lo hacía, yo si… lo hacía...


Parte IV Lazos



Zacarias

No podía creer lo que sucedía cuando la vio caminando por el pasillo. Pero era Eva y estaba caminando dormida.

En un principio lo encontró divertido ya que podría burlarse de ella a la mañana siguiente, diciéndole que andaba como un zombi en las noches, solo que a medida que pasaron los minutos  y ella continuaba sin siquiera detenerse, solo lo encontró algo inquietante y hasta podría decir preocupante.  

Sobre todo por lo que paso en un determinado momento Observo como de un momento a otro pequeñas lagrimas empezaron a rodar por sus mejillas. Como si sintiera un gran dolor. Y eso realmente le hizo sentirse incomodo, ya que odiaba ver a otros llorando a su alrededor.

Así que no importaba donde se dirigiera, la siguió, pero claro, sin despertarla.

Cuando Eva subió por las escaleras como si subiera solo una colina, quedo intrigado. Ni siquiera tropezaba con las cosas que estaban en los corredores.

Incluso llego a pensar que dormida era hasta menos torpe. «¿A dónde se dirige? Y ¿como hace para esquivar todas esas cosas?», se pregunto mientras aun andaba detrás de ella.

Después de todo era la primera vez que ambos estaban en la casa. Bueno, eso creía. Tal vez Eva ya había venido antes. Aunque no estaba muy seguro. Pero sonámbula y todo caminaba como si viera todo lo que estaba frente ella.

Cuando llego al piso superior, se fijo en que las puertas de la terraza estaban abiertas. Y Eva traspaso las puertas como si no fuera consciente de que estuviesen ahí. Aunque el borde de una de las cortinas rozo el camisón que llevaba.

Una vez le habían dicho que no era bueno que despertara a una persona en ese estado.

«Al demonio», se dijo antes de avanzar hacia Eva, ya que esta se dirigía justo hacia el borde de la terraza, las cuales no tenia rejas de piedra muy altas. En realidad eran casi inexistentes. Cuando se acercó al margen, se fijó en que ella ya no se movía.

Algo que le dio mala espina desde el comienzo, incluso antes desde que accedieran a este lado de la casa.
Observo como Eva permaneció quieta, se había detenido de pronto a medio metro de ella, para luego observar como Eva avanzo hacia el vacio.

—Eva... —grito su nombre fuerte, antes de dar un salto acortando la distancia entre ellos. Y antes de que ella cayera del mismo, la tomo del brazo y de la cintura para atraerla hacia él.

Esta se sacudió un poco como si su voz al fin hubiese penetrado en su subconsciente. Y soltó un gran suspiro de alivio cuando la alejo de allí, pero aun sin entrar.

 Luego de saberla a salvo aflojo su agarre en su cintura, pero aun la tenia abrazada a él. Creo que hasta se sentía un poco conmocionado por lo que acababa de pasar.

Eva se encontró aturdida entre sus brazos y lo miraba confusa. Después de unos minutos le pregunto si estaba bien, pero todo lo que hacia ella era parpadear. Luego de que ella tomara unas respiraciones pareció despertarse algo y le pregunto:

— ¿Don... dónde estoy?

—Demonios, me diste un susto de muerte... —comento exasperado.

—¿Qué?

—Que me diste en susto de muerte... —le dijo alejándola de él solo un poco, para poner una de sus manos en su cabeza asegurándose de que estaba bien y para ver si estaba un poco mas concentraba en lo que estaba sucediendo. Y por su siguiente comentario, supuso que todavía no estaba fuera del país de los sueños.

—¿Cómo? Pero si... ¿porque estas en mi cuarto...? —le pregunto en tono indignado y con una expresión que le pareció graciosa.

—Despierta, Sherlock, no estamos en tu cuarto, estamos en la terraza este —le dijo cortante, quería dormir y esta pequeña caminata nocturna solo prolongaba que fuera a descansar.

—¿Eh? —fue todo lo que pudo decir antes de darse cuenta de que era sostenida muy, pero que muy… demasiado de cerca por Zacarías, según su opinión. A lo que ella forcejeo un poco y se salió de su lado. Se desestabilizo un poco por el movimiento y luego Zac la sostuvo de nuevo, pero esta vez solo del brazo.

—Cuidado. Creo, que quiero que mi cuota de héroe se termine ya.

—¿De qué hablas? Tú, un héroe... —y cuando dijo eso ultimo lanzo un bufido

—Bueno, la verdad es que deberías besar el suelo que piso, te he salvado de quedar mas fea que del último accidente que tuviste.

—Yo no tuve ningún accidente. Deja de balbucear... —le dijo temblando un poco por el repentino fresco de la noche.

—¿Ah, no? Ya estabas así desde que naciste. Pobre de ti... —dijo para molestarla un poco, lo que hizo que recibiera un puñetazo en el hombro. Zacarías solo sonrió ante eso.

No le había ni hecho cosquilla, más bien parecía el golpe de un mosquito. Pero su sonrisa duro solo un poco antes de sugerirle que se metieran de nuevo a la casa.

Y la verdad era que quería regresar a su cuarto, luego de dejar a Eva en el suyo.

El incidente le quito años de vida y le afecto demasiado.

 «Dios, ¿que el fenómeno no podía evitar estar en problemas a cada rato? Si no fuera su amiga...», pensó antes de imaginarse medio ahorcándola por meterlo siempre en estos líos.


Evangeline

Después de que Zacarías la dejo en su cuarto, lo cual le pareció un poco extraño aunque no lo cuestiono, tenía una expresión preocupada, aunque se burló de ella todo el camino hasta la puerta de su habitación. Eva no pudo evitar un estremecimiento por lo que acababa de pasar y no pudo evitar hacerse preguntas sobre ello.

¿Qué hacia ella en un lugar así o más bien caminando dormida por todos lados? Ella no era sonámbula... no lo era, ¿verdad? Su madre nunca lo había mencionado... bueno, no es como si ella recordara tampoco todo lo que su madre le decía.

«¿No todo? Más bien, nada. Solo recuerdas lo que te conviene...».

¿Y qué? —se defendió—. Para que recordar cosas que no quiero? —luego sopeso que lo estaba haciendo otra vez.

Pelear consigo misma. Eso no era bueno... «Primero peleo conmigo misma. Luego camino sonámbula. Luego me gustara la espinaca y la acelga... dios, esto es el fin del mundo...».

«Sí que te gusta desvariar».

«Puedo desvariar si quiero, es mi cabeza. Hago lo que plazca. Y cállate de una vez, que quiero dormir... y pensar... y pensar no me ayuda...».

«La que está haciendo un divague total y mental eres tú. No yo», dijo su voz interior secamente, que pareció estabilizarse después de unos segundos.

Eva se impaciento luego de lo que le dijo, o mejor de lo que se dijo ya no estaba segura. Tenía sueño. Se lanzo en la cama rápidamente en un intento de... no sabía que, solo se lanzo a la cama y se tapo de la cabeza a los pies y respiro profundo cerrando los ojos.

Los abrió unos segundos después ya que recordó que olvido apagar la luz de la mesita de noche. Se destapo, alargo la mano y apago la luz, antes de meterse nuevamente debajo de las sabanas.

No quería pensar así que se dijo: «duérmete, duérmete» durante unos minutos antes de caer rendida en la inconsciencia.

Emma

Despertó de pronto sobresaltada. Sus ojos le picaban, por la angustiosa escena que había presenciado en el sueño. Ella estaba caminando con Eva, de la mano y en un gran campo. Este era tan verde y el paisaje tan hermoso, que se sentía cómoda a pesar de lo extraño del lugar. Ya que no lo reconocía.

Estaba con su mejor amiga. Charlaban aunque no recordaba las cosas que se decían mutuamente. Y realmente no importaba, era sin ninguna duda feliz, hasta que en un momento del sueño, Eva soltó su mano y observo cómo se apresuraba a correr colina arriba por un sinuoso camino justo delante de ella. A medida que se alejaba de su lado, sintió una aprehensión en su pecho.

Una angustia que no sabía cómo describirla con palabras. Así que la llamo por su nombre, varias veces, para que dejara de alejarse y caminara de nuevo junto a ella. Pero todo fue en vano. Ella solo veía como su amiga se apartaba cada vez más y más.

Hasta que no pudo oírla o ver su rostro más. Solo veía la figura de su espalda y en ondear del borde del vestido que llevaba.

—Eva...—recordó que la llamo, y esta se detuvo y volteo hacia ella. Pero le fue imposible ver su rostro. Comenzó a acortar la distancia que las separaba más deprisa, pero no importaba cuanto se acercara, no parecía poder alcanzarla. Alrededor de Eva apareció un muro de rosas rojas y negras que la cubrieron de su visión. Y al alargar la mano para alcanzarla... se hizo un corte con las espinas... y el sueño termino de forma brusca. Sacudió su cabeza ligeramente para disminuir el recuerdo del sueño.
El día era muy brillante y la luz se desbordaba por las ventanas. Se toco la frente que tenía un poco de sudor y le escoció la mano al hacerlo.

—Auch... —dijo antes de observar la herida que tenía la mano que aun sangraba un poco—. Que dem... —comento aturdida—. ¿Cómo...?

Fue lo último que pronuncio antes de escuchar el sonido de alguien golpear su puerta. Lo cual le produjo algo parecido al pánico. Y cuando fijo su mirada a través del cuarto, se vio así misma rodeada.

Estaba en un cuarto lleno de espinas y estas se apretujaban hacia ella como si quisieran capturarla. E hizo lo único que se le ocurrió.

Grito.

—Señorita, despierte... —dijo una voz firme con un tono de preocupación.

—¡¡No me toques¡¡ —grito aun sin abrir los ojos. Y alejándose de aquella voz y sus manos, colocando sus manos sobre su rostro.

—Soy yo, señorita. Soy Liz. Estaba gritando en su sueño.

—¿Un sueño? —pregunto. Luego abrió los ojos y observo a la mujer frente a ella, viéndose preocupada, le tomo un poco tranquilizarse antes de hablar de nuevo. Pero la chica llamada Liz la espero paciente—. Si un sueño... —dijo medio vacilante, tal vez para asegurarse de que esa pesadilla solo fuera un sueño—. No te preocupes... —dudo un poco y luego le dio una orden—. Prepárame mi baño. En un momento estaré lista para bajar.

La chica llamada Liz sonrió hacia ella:

—En seguida señorita, su baño estará listo, en segundos... —antes de retirarse a hacer lo que le pidió.

En unos veinte minutos se dio una ducha y un pequeño baño para relajarse, el cual fue preparado por Liz. Luego se vistió para asistir al desayuno junto con Zac y Eva.

Cuando llego al comedor, los encontró sentados y en silencio. Una cosa extraña, realmente.

—Bien, pellízquenme, creo que estoy soñando... —les dijo al  acercarse a la mesa todavía sin quitarle los ojos de encima. Zacarías solo  ignoro el comentario y Eva puso los ojos en blanco.

Cuando se sentó volvió a mirarlos, esta vez percibiendo algo...

—¿Paso algo entre ustedes? —pregunto sospechosamente fijando su mirada en ellos.

Por supuesto Zacarías oculto bien cualquier indicio de que pudo haber ocurrido algo. Pero Eva no, ella no oculto nada. Ya que al pronunciar esas palabras se atraganto con la tostada que estaba ingiriendo y su cara se puso totalmente roja.

Era como un semáforo, diciéndole: «me pillaste, peligro, peligro». O tal vez solo era que paso algo vergonzoso.

Y así fue como dirigió su mirada hacia Zac, el principal sospechoso de lo que pudo haber ocurrido. Aun cuando su rostro representaba al de un inocente.

—¿Qué le hiciste? —pregunto Emma haciendo tamborilear sus dedos en la mesa.

—¿Y por qué yo? —pregunto con una media sonrisa. A lo que ella no pudo más que entrecerrar sus ojos hacia él.

Cosa que puso solo mas colorada a Eva.

—¿Qué me están escondiendo? —siguió preguntando.

—El no tiene la culpa... —lo defendió Eva rápidamente  mirando su tostada y su taza de café. Como si le fuera la vida en ello.

—¿Ah, no? —pregunto ella sin creerle—. Un momento, ¿culpa de qué? ¿Qué paso? —indago esta vez de forma un poco menos acusatoria, tratando que Eva se sintiera menos intimidada.

 Por lo cual empezó a servirse algo para desayunar también. Y su gesto lo consiguió por que Eva empezó a relajarse en su lugar. Zacarías solo actuó como el mismo. Indiferente a todo. Lo cual no era raro.

Lo que la había alertado era solo el silencio en que los encontró.

—Bueno, quien empieza a hablar... no es como si hubiesen cometido un crimen, ¿verdad?

—Bueno... —empezó Eva algo incomoda— lo que pasa es que anoche...

—Se me metió en mi cuarto... —dijo Zac.

—¡¡Mentira¡¡ —grito Eva con su cara aun mas roja.

—¿Qué? —exclamo Emma— No... —dijo alargando la «o» más de lo necesario y su cara era ahora como la de Eva.

—No me metí en tu cuarto, baboso —le recrimino Eva a Zac tirándole un pedazo del pan que estaba en un platillo a su derecha.

—Bien, no jueguen con la comida... —les advirtió Emma, viendo que Zac casi sigue el ejemplo de Eva. A veces pensaba que estaba en medio de dos niños chiquitos.

«Pero ese ahora, no era el problema», se dijo Emma. «¿Qué es eso de Eva entrando en el cuarto de otros?». Los dos se fulminaron con la mirada pero hicieron lo que Emma les pidió. No se estaban tirando nada.

—Ahora, Zac, deja que Eva termine de explicarme y luego haces tus interesantes observaciones —le indico Emma antes de volver su atención hacia Eva, quien estaba roja como un tomate pero esta vez de exasperación. Luego dio un suspiro  y le explico lo que paso.

Y luego fue el turno de Zac, quien le conto a Emma la  verdad sin alterarla ni un poco. Cosa que solo hizo a Eva mirarlo entrecerrando los ojos. Cuando termino lo único que Eva agrego fue:

—Lo ves, no me metí en su cuarto —e hizo un amago de tirarle la servilleta.

—Ay, ni que fuera para tanto... —dijo sonriendo.

—Zac, no avergüences a Eva... —le dijo mirándolo ceñuda a lo que Zac tuvo la consideración de parecer avergonzado—. Eva, no te preocupes... seguro que no volverá a pasar, lo importante... es que no te paso nada... —le aseguro acercándose a ella y tocándole el brazo.  

Cosa que la hizo sonreír a ambas.

—Bueno, basta de cursilerías... —indico Zac a las dos—, y mejor pasemos a disfrutar de los planes que tengo para los tres el día hoy.

Eva y Emma asintieron hacia Zac, y cuando terminaron de desayunar siguieron al pie de la letra todas las cosas que tenían para divertirse juntos. Tenían dos días de pura, pura diversión...


Tharaa

Ya habían pasado dos días desde que dio el anuncio. Como también la orden de ir a buscar a Leiann. Pero aun, cuando ya todos los preparativos estaban listos, algo desconocido dentro de ella le advertía que las cosas podrían salir mal. Por eso se había levantado muy temprano esa mañana.

Necesitaba buscar guía de la diosa. Y sabía que le respondería si pedía su ayuda. La madre le brindaría la calma y sabiduría que necesitaba.

Atravesó las puertas de la habitación de meditación y enseguida el lugar le transmitió una bienvenida cálida. 
El lugar no tenía mobiliarios con excepción del pequeño altar en donde estaba el símbolo de la cultura de su mundo. Ella estaba parada en medio de la misma. Cerró los ojos y respiro profundo varias veces, antes de colocarse en un trance espiritual.

Cuando los volvió a abrir les fueron puestos delante de ella los designios de futuro.

En el plano en el que se encontraban no existían paredes o edificios o paisajes. Era un gran vacío. Aunque existía para ella la ilusión de estar parada sobre una superficie.

Elegantes y delgadas betas de energía color plata la rodearon. Cada una de ellas pertenecía a una vida. Cada vida a un ser sea este del futuro o del pasado.

Todos los caminos por llamarlos de alguna manera se entremezclaban en una perfecta armonía. Solo algunos podían visitar este lugar y conocer sus secretos, si estos deseaban ser conocidos por sus visitantes. Y en ese estado todas las almas se mostraron ante ella.

Solo una sacerdotisa experta y poderosa podía distinguir el pasado del futuro o la diferencia entre un alma que habitaba este mundo o que estaba en espera de regresar algún día, en algún punto de la historia y el lugar.
Fijo su mirada en todo lo que se extendía ante ella. Tranquilamente y con paciencia, recorrió cada uno de los pasillos —por llamarlo de alguna forma— donde habitaban los Mit (lugar donde se asientan las almas) hasta que al fin encontró lo que buscaba.

—Muéstrenme... —pronuncio en un susurro dentro del Mit. Su petición pareció viajar y extenderse en aquella dimensión, su voz acarició cada uno de los filamentos que parecían brillando tenuemente.

Todo permaneció imperturbable por unos instantes, antes de que todo empezara a cambiar. Los hilos de energía fueron desvaneciéndose uno a uno frente a sus ojos.

Y solo quedaron unos cuantos ante ella, que fueron adquiriendo un color más oscuro que el de los que se desvanecieron. Estos, a diferencia de cómo eran los demás, parecieron inestables mientras se formaban hasta que adquirieron un tono completamente negro y otros unos tonos de plata.

Se acerco a los más negros y los observo atentamente.

 «El futuro de Ceilenn», pensó antes de alargar el brazo y posar su manos en el.

Una fuerte corriente la golpeo y quedo atrapada en la visión de un futuro que se aproximaba. No fue una visión completa.

Solo retazos de lo que podría llegar a ser.

Todo fue tan rápido que se vio en envuelta en un remolino de sensaciones hasta que finalmente se desvaneció en la inconsciencia, despegándose de aquel lugar.

—Tharaa... —escucho que pronunciaban su nombre—. Tharaa, ¿te encuentras bien? —pregunto la voz más preocupada esta vez.

Cuando abrió los ojos se percato de quien era la que le hablaba. Era su nueva aprendiz que tenía una expresión preocupada en el rostro. Elain observo como Tharaa tenía la cara pálida y su cuerpo mostraba claros signos de cansancio.

—No pasa nada... Elain, solo pregunte a los Mit por el futuro de Ceilenn y me dieron una respuesta... —le informo para tranquilizarla

—¿Por qué no pediste mi ayuda? —le pregunto Elain en un tono herido y algo decepcionado.

—Elain... —comenzó a decirle en un tono de aviso, luego lanzo un suspiro de cansancio y decidió explicarle, después de todo, era parte de su entrenamiento también—. Aun eres muy joven. No puedes hacer el cruce o servir de enlace para el pasillo de los Mit. No creo que nadie además de mi pueda hacer eso... No sin al menos 15 personas, además de la que lo intentase. Ten paciencia y aprenderás. Debes depender de las demás, recuerda que no eres solo tú...

Elain se lo tomo como un llamado de atención y giro su rostro de manera infantil y realizo un puchero. Luego giro de nuevo su rostro hacia ella y la ayudo a levantarse.

—De acuerdo. La llevare a su cuarto ahora y ¿me puede contar lo que vio al menos? —Tharaa se puso a mirarla fijamente—. Está bien, está bien. No me cuente si no quiere... —le dijo y se perdieron por los pasillos del kolter.
  
ARTHRAM

—Me amaste —le dijo Iole a él—, aun me amas...

«Amor», pensó Arthran, esas palabras sonaban tan vacías entre ellos.

Pero ella lo dijo con un tono de anhelo y nostalgia que se obligó a mirarla desde donde se encontraba. Para él no cabía duda de que era una gran actriz. La miro fríamente sin contemplaciones ante esa declaración o ¿fue acaso una pregunta?

—Ya no lo se... —fue todo lo que pudo contestar. Ella reacciono de la manera en que el sabia que lo haría por su respuesta.

Violencia, pura y simple. Como a alguien a quien le han negado su juguete favorito. Su poder creció en el salón de palacio y le hizo un corte en la mejilla izquierda en su rostro.

Ya habían pasado algunos ciclos desde que él había hecho. Le había entregado todo a ella. Todo. Traiciono a los suyos... y la traiciono a... bueno, ahora ya solo era un recuerdo distante y agobiante que perduraba dentro de sí. Pero solo unos cuantos, desde que ella lo había dejado como si no fuera nada.

Se limpio la herida de su mejilla. El no era alguien a quien se pudiera tentar de esta forma y su paciencia estaba llegando al límite. Era momento de que ella recordara quien era él. Un ruido parecido a un rugido resonó en su pecho antes de que sus ojos se volvieran del color de una esmeralda.

—Déjate de juegos y dime lo que quieres. No estás aquí para recordar el pasado... —le dijo para retomar la conversación que tuvieron solo hacía unos segundos—. No pienses que soy estúpido PRIMERA... —y al terminar de decir aquellas palabras sabia que ya no la amaba.

El fuego que había estado dentro de sí, aquel sentimiento tan profundo que había sentido por ella, ya no estaba, se había ido. Y cuando una pasión así acaba, ya nunca volvía. Incluso se preguntaba que había visto en ella. Pero el amor acabo. Esa era una absoluta verdad para él. Pero no se lo dijo y tampoco sintió la necesidad de hacerlo.

«¿Para qué?», se oyó diciéndose dentro de su mente y se limito a ver lo que hacía.
Iole se acerco a él provocativamente. Ella se movía de forma fluida y natural. Cuando lo hacía, te hacia fijarte en cada detalle de ella, de su cuerpo, de cada pequeño movimiento que realizaba.

Y al verla, algo dentro de él comenzó a surgir. Pero no era romántico o alguna respuesta de su cuerpo por su belleza. Todo en la forma en que se movía hacia él, resonaba a peligro.

—PRIMERA.... —pronuncio provocativamente ella— nunca me habías llamado así antes... —prosiguió diciéndole antes de pararse cerca suyo.

Luego pareció pensar en algo y su cuerpo fluyo ligero nuevamente. Tal y como estaba cuando había entrado por las puertas del Hardan (la oscuridad del cielo).

—¿Sí?... parece como que has cambiado, es decir; lo que me estabas a punto de decir y ahora que sí has ordenado tus prioridades... Dime que es lo que te trajo aquí. Primera... —le señalo. Cosa que sabía que podría  molestarla y así lo hizo, pero esta vez, no perdió la compostura...

«Lástima», pensó, la primera diversión en unos cuantos ciclos y acaba tan pronto.

—Tengo un tarea para ti... —dijo de manera condescendiente, como si le ofreciera un regalo y realmente no fuera una petición.

—¿Una tarea? —pregunto, levantando las cejas hacia ella—. ¿Y desde cuando el Hardan acepta tareas de la primera? —prosiguió con la interrogación soltando una sonrisa siniestra y perturbadora hacia Iole.

—Y desde cuando no... —le devolvió ella con una sonrisa dulce.

—¿Desde que ya no me interesas, tal vez? —le contesto fríamente, mientras la sala se volvió mucho más oscura, reaccionando a la animosidad de su señor. Iole pareció no percatarse de los cambios o al menos parecía ignorarlos absolutamente.

—Oh, vamos, Arthram... —señalo con voz melodiosa que disipaba la oscuridad de la sala poco a poco. Estaba usando su poder sutilmente, percibió después de unos instantes—. Los conocidos, ¿no se hacen favores acaso? Por los viejos tiempos... —le dijo cuando llego junto a él, con sus labios a centímetros del suyo—. Solo uno, que puedes perder ya —le señalo tranquilamente con burla en los ojos.

Ella era fría y con un alma tan negra como la suya. Entre ellos nunca había mentiras después de todo, con respecto a esto. Eran ambiciosos y sabían que dentro de ellos la crueldad era lo único que tenían en común.

—De acuerdo —le indicó alejándola de él y vio la irritación por aquella acción en los ojos de Iole. Cosa que le divirtió en alguna medida, aunque no lo dejo ver a través de su rostro. Ambos eran poderosos. Una lucha entre ellos duraría demasiado para provocarla hasta ese punto. Llamar la atención sobre su pueblo no sería bueno para nada—. Puedes tomar a quien quieras, pero solo será para este encargo. No usaras a los míos para tus caprichos. Sea cuales sean estos.

—Oh, pero que sentimental te muestras  hacia los tuyos —le comento Iole a manera de burla.

—Los tiempos cambian, Io, ¿no crees que la forma de ser también?—pregunto.

—No...

—Otra cosa en la que estamos de acuerdo. Yo tampoco. Este es el último favor, recuérdalo. —Fue todo lo que le dijo antes de desaparecer tras las puertas a los corredores centrales.


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16 comentarios:

  1. Genial el capiiiii, y quiero ver tema que te quema yaaaaa, jijii

    Besos wapaaa.

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  2. Graciassssss¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ vallll¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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  3. me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, de verdad me tienes muy feliz leyendo tu historiaaaaa me impresiona y me encanta tu mundo!!!!! te felicito mucho mi nei....

    cuandos eas famosa ven a verme para que me vanaglorie de que eres mi amiga!!!!!!!! y me pidan entrevista y me haga famosa colateralmente jajajajajajajaja

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  4. Okis, Claroo¡¡¡ ajajajjajajjajajja

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  5. Me ha encantado esta última escena y los enfados entre Zac y Eva, pobre Emma, parece su madre regañandoles todo el tiempo ^^

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  6. Nei, está genial! Te felicito, me gusta mucho como escribes. La historia es intrigante, es una lectura muy llevadera y tienes unos diálogos geniales, sobre todo los de Eva, Zac y Emma, jeje.
    Sé que estoy muy atrasado, pero es que ando liadisimo. En otro momemtno sigo con los capítulos siguientes.

    Besazo, princesa!

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  7. Okis, Kramer. Me alegra que te haya gustado¡¡¡¡¡ *o*

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  8. Genial
    Eva sonámbula :), me recordó a alguien jejeje (a mí ¬¬). Adoro las peleas de ella y Zac.
    Y esos sueños… ahora Emma también los tiene.
    ¿Qué es lo qué se trae Iole entre manos?
    Seguiré leyendo.

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  9. -ajajajjajajajja Eres sonambulo?
    -Si, Emma tambien los tieneeeeeee¡¡¡ *o* ajajajaja
    -No se, la sacerdotiza esta loca¡¡
    -Que bueno que te guste y quieras seguir leyendo...¡¡ La animan a una muchisimo¡¡¡¡¡
    *o*

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  10. Cuando era pequeño solía caminar dormido: una vez me salí de la casa y mi mamá se asusto, desde entonces me ponía sillas a lado de la cama para hacer ruido. Pero ya tiene años que no me levanto :)

    Como no seguir leyendo, me encanta la fantasía y los universos paralelos XD

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  11. -Que interesante anécdota... (aplauso) *o*
    -Y tu mamá se debió de haber asustado mucho. Pobre de tu mamá que bueno que ya no estas sonámbulo jijijijijijijijiji...

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  12. Los personajes se van delineando en cada entrega, los vamos conociendo mejor y al mismo tiempo nos envuelven con más misterios. ¿Emma también con visiones?, porque eso es lo que son esos sueños. ¿Qué papel tendrá en la historia? Algo me dice que va a haber guerra entre las amigas.
    Saludos.

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  13. Jojojojojoojjo que interesante punto de vista *o*

    ¡Me alegra que sigas leyendo! Si los misterios rodean a todos, solo vislumbres de su futuro o pasado.... jjojojojojojo :D

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Ahora decide: tus palabras o tu alma ¿cual eliges?

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Evangeline la reina de la oscuridad by Gloria Neiva Antúnez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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