EVANGELINE EL DESPERTAR

Fue dicho en un pasado que los sueños son el reflejo de nuestras vidas pasadas …

Una ventana hacia el futuro, que te ayudan a superar las pruebas que se avecinan; o simplemente; hacerte espectador de tu propia vida…

¿Qué harías si tu destino, dependiera de esos recuerdos, vueltos sueños? ¿Qué, si te revelaran que tus camino no podrán ser aquellos que tenias planeado?

Enseñándote que el futuro; es más incierto de lo que pensabas, y que deberás sobrevivir. Si quieres llegar… ¿Piensas que el mundo es simple? Yo lo hacía, yo si… lo hacía...


Parte V Objetivo


Arthram

—Mi señor, ¿qué hago...? ¿La sigo acaso?—pregunto la criatura a su creador luego de que la PRIMERA, saliera del Hardan (oscuridad del cielo). El pareció sopesar su pregunta antes de responder.

—No. No la sigas a ella... ¿para qué? —le respondió mirándola atentamente—, sigue a quien ella elija para la tarea e informame todos sus movimientos y que no se entere de que lo haces.

—Así lo hare, señor... —dijo antes de hacer una media inclinación y desaparecer como si nunca hubiese estado ahí.

No pasaron ni quince minutos, para su sorpresa, antes de que el elegido de la PRIMERA se presentara ante él, tocando su puerta.

—Entre... —fue lo que respondió al guerrero tras la puerta. Observo cómo se introdujo en la habitación donde estaba. Su caminar fue seguro y firme.

No había miedo en su postura aunque estaba algo tenso. Cuando llego casi a un metro de él, se detuvo e inclino una rodilla en el suelo y con la mirada en el piso, hablo:

—Mi señor... —ofreció en forma de saludo—. Una mujer se acercó a mí y me informo que estaré a sus servicios a petición suya. Dijo que su palabra debería bastar para que la creyera. Pero decidí preguntarle a usted antes de hacer algo... —pareció reflexionar unos instantes y luego agrego—: Después de todo, no llevaba la joya de su símbolo.

Arthram no exteriorizo nada en su expresión o postura. Pero le complació que su guerrero desconfiase de PRIMERA. Eso demostraba que el guerrero no era estúpido. Interesante.

—Muy bien, entonces te lo reafirmare. Debes hacer lo que esa mujer te dijo, pero... cuidado. No confíes en ella. Lamentaría tener que perder a uno de mis soldados...

El guerrero asintió en reconocimiento a la orden, luego se levanto y salió por la puerta.

—¿Lo tienes...? —pregunto a la habitación aparentemente vacía.

—Si... —dijo una voz que parecía venir de ningún lado.

Ahora sabría qué era lo que Iole tramaba. No debía ser nada bueno. Pero Seora le era completamente leal y era la tercera cosa más mortífera que había visto en su larga vida. Después de todo, los Mizher’s de sangre eran criaturas de cuidado.

—Bien... —dijo satisfecho— síguelo.

—Como ordene... —y el silencio se hizo en la cámara.

Ceilenn
Rinne extremo Este

Un grupo de cinco Cely se aglomeraron al pie de un gran barranco. Observaron el lugar con expresiones preocupadas de distintos grados, uno de ellos incluso reflejaba el miedo de lo que estaba frente a sus ojos.

Destrucción.

Desolación.

Muerte

....

Nada en un radio de 200 km estaba vivo. Una niebla negra cubría toda la región. Cuidaron de no acercarse ya que miles de Goilam estaban rezagados por todo el lugar.

La pequeña ciudad yacía en ruinas ante ellos. Podían observar las casas deshechas desde donde estaban. Un grito de angustia surgió de uno de los Cely presentes. Cientos de vidas jóvenes y adultas habían perecido en cuestión de una semana. Al menos eso fue lo que dedujo el líder de reconocimiento.

Algunos de los Goilam empezaban a madurar en Homar´s. Y comenzaron a emitir un ruido ensordecedor y agudo parecido a un chillido que poco a poco iba en aumento.

—Debemos retirarnos... —susurro uno de ellos a su líder—, Adren se pondrá triste por esta noticia. Muchas vidas fueron perdidas...

El líder de los vigías asintió y en su corazón pidió a su diosa que llegara la ayuda.

La situación en Ceilenn era cada vez más aterradora. No querían ni imaginar que sucedería de aquí a un año.

—Vamos... —fue todo lo que dijo antes de que cada uno invocara a sus Omish para partir a toda velocidad. 
Esto podía extenderse si no se detenía a tiempo por mas regiones.

Mientras se alejaban el sonido de las criaturas que quedaron para devorar lo que quedaba en pie se quedo a lo lejos.

Iommi
Un día. Le había tomado todo un día atravesar las puertas del Shalm. Pero ya estaba aquí, se dijo después de instalarse en una de las casas que había alquilado apenas ingreso en este extraño mundo.

—Oye, para que necesitan estos seres esas... esas... —dijo Nara al atravesar la puerta de su recamara no sabiendo que palabra utilizar para llamar lo que sea que le había llamado la atención.

—¿Maquinas...? —aporto para su compañero.

—Maquinas... —dijo como probando la palabra—sí, las maquinas... claro.

—¿Cuáles?

—Ya sabes, esas que tienen… las cosas... ruedas. No sentí ningún Omish dentro de esa... maquina.

—Bueno, mi amigo, eso es porque no lo necesitan

—No lo necesitan, ¿eh? —dijo medio preguntándose y analizando lo que le había dicho.

—No. No lo hacen.

—Ya veo. Sus maquinas son interesantes... pero inútiles.

Iommi solo se encogió de hombros ante el comentario. A él también le parecían inútiles. Pero bueno, los humanos no utilizaban a los Omish. Así que era lógico que inventaran algo que les sirviera.

—¿Y bien? —le pregunto Nara, después de una pausa.

—¿Y bien qué? —le inquirió de nuevo él.

—¿No es obvio? Como la encontraremos, hermano. No es como si pudiéramos preguntar a estas... estos humanos. ¿Han visto a Leiann, un Cely, nuestra reina perdida? Y de pronto nos indicaran el camino.

—Oh. Eso...

—Sí, eso...

—Aun no estoy seguro... —contesto Iommi sopesando las posibilidades de encontrar a Leiann. Nara lo miro de reojo para después salir de la habitación murmurando.

—Pues si tú no sabes, que la Diosa nos ayude. Nunca fui bueno rastreando...

Nara

Semanas de infructuosas búsquedas siguieron luego de su llegada. No podían sentir nada que les indicara que el alma de Leiann estuviera en este mundo.

Pero debía estar.

Tharaa les había señalado este mundo de todos. Y aun así, ningún rastro del poder de Leiann. Al menos, no uno que ellos pudieran detectar. Había observado a los humanos mientras realizaba la búsqueda de la Reina.
Les aburrieron después de dos o tres días. No tenían nada que le llamara la atención. Los veían encerrados en sus propios problemas y ajenos a cualquier cosa que pasara a su alrededor. Parecían completamente ciegos al mundo.

Siempre viviendo al borde del abismo, empeñados solo en sus propios deseos inconscientes de las cosas que existían y se movían en sus narices…

Aunque debía admitir que…

—¿En qué piensas, Belhor? —le pregunto una voz oscura desde las sombras.

Un leve aleteo de conciencia dentro de su mente lo hizo darse cuenta de que estuvo siendo vigilado todo ese tiempo y no había sido consciente de ello, hasta ahora que se había mostrado.

Se guardo un suspiro y volteo, para mirar fijamente, a lo que se ocultaba entre sombras de él.

—¿A qué se debe tu visita Kairos? —pregunto con voz neutra, sin que ninguna expresión se mostrara en su rostro, su cuerpo en una postura de ataque, no importaba que fuera un guardián y no interfirieran en los asuntos de los mortales, eran peligrosos.

Y aun podría atacarlo. Los Kairos (guardianes) eran muy volátiles en su temperamento. Además, podían leer la mente de cualquiera que quisieran, incluyendo a los Belhor, aunque solo parcialmente.

Una risa se dejó escuchar en la noche. Todo ser con un poco de conciencia de la energía primaria se estremecía al escuchar ese sonido. Durante milenios presagiaba la muerte de quien la escuchaba. Ahora, sin embargo, aunque también le causo un conocimiento de peligro, no lo dejo notar.

—Vengo para hablar con ustedes, Belhor, ¿acaso no apreciaran una ayuda? —dijo en tono divertido— ¿Mi ayuda...? —agrego alargando la «a» y la «u» como si jugara con la palabra.

—¿En serio? Y que es eso tan importante que debes decirnos... —contrarresto él, no queriendo responder a su pregunta.

El Kairos lo miro atentamente antes de contestar. Saliendo de entre las sombras, se dejo ver ante el Cely, mientras su rostro era neutral. Como esperando para ver como reaccionaria ante lo que diría. Nara lo miro con aprehensión en la mirada.

Cuando el Kairos le hablo, dijo una sola palabra. Una que cambiaria lo que pensaba contestarle si eso fuera una broma.

—Leiann. Sé donde se encuentra ella...
 Evangeline
Un hermoso campo de rosas.

Leiann...

Un camino que seguir.

Leiann...

La suave voz de una sirena.

Leiann...
El fuego.

¡Corre...¡

Grandes enredaderas terminaron apresándola dentro de un feroz abrazo. La oscuridad la golpeo de pronto como el aleteo de una mariposa, mientras el familiar aroma se apodera de sus sentidos... rosas, rosas.

¿Huele a rosas?, se oyó preguntarse antes de perderse a sí misma dentro de ese mar de sensaciones. Olvidándolo todo.

**************
—Eva... —le dijo alguien a su izquierda.

Ella parpadeo luchando contra sus pesados parpados.

—¿Qué? —pregunto sentándose en la hamaca de hierro en donde se había quedado dormida, mientras se restregaba los ojos.

—¿A caso no dormiste lo suficiente, Eva? —le inquirió en tono preocupado.

—Ah, no es eso —le respondió rápidamente—. Es solo que... no sé porque acabo teniendo tanto sueño. No importa cuánto duerma. Y este maldito dolor de cabeza —señalo colocando ambas manos en los costados de su cabeza aliviando el dolor.

—Pues a mí tampoco se me ocurre nada, tal vez debas decirle a tu madre de esto... —le aconsejo Emma.

—Creo que no me gusta la idea —le expreso Eva desviando la mirada.

—De acuerdo... —la consoló Emma tocándole el brazo—. Pero bueno, no era para hablar de esto a lo que venía a tu casa. —Eva la miro por unos segundos—. De acuerdo, de acuerdo. No mi tema principal al menos.

—En serio, ¿entonces qué? —le inquirió levantando una ceja mientras se acomodaba mejor en la hamaca para mirar a su amiga. Su dolor de cabeza se había ido tan rápido como había aparecido. Ya medio se estaba acostumbrando a eso.

—Pues bueno, vengo a invitarte a una ¡fiesta!

—Ok. Eso suena interesante... ¿Quién dará la fiesta? No, espera... no me digas. Ya sé quién, es Zac, ¿verdad? —dijo mientras Emma asentía ante sus palabras—. De acuerdo ¿cuándo será?

—Hoy. Más exactamente, dentro de unas —le explico Emma mirando su reloj—, cuatro horas. Por lo cual no tienes tiempo realmente. Empieza a las nueve. Apresúrate a cambiarte —le ordeno.

­—Dios, está bien... —le dijo mientras se ponía de pie y le daba un abrazo a su amiga.

Nara

— ¡Iommi! —comenzó a llamarlo otra vez al ver que no acudía rápidamente—. ¡Ven aquí ahora!

Y ahí fue cuando escucho los pasos apresurados de su compañero subiendo por las escaleras. Al salir a la terraza de la casa en donde se encontraba paró en seco al ver a la criatura a sus espaldas.

—¿Pasa algo malo... acaso? —cuestiono con un tono de voz desconfiado mirando del Cely al Kairos con quien se habían encontrado al traspasar las barreras hacia el Shalm.

—Hola, guerrero... ha pasado tiempo... —le dijo el Kairos con un tono divertido.

Iommi inclino la cabeza en señal de reconocimiento y luego levanto una ceja hacia Nara, quien le daba la espalda al Kairos con una despreocupación que le extraño. Cualquier cosa que le dijera seguro había impactado a su amigo.

—La encontramos hermano, la encontramos... —le comento con una expresión en el rostro...—. ¡Nuestra Leiann está cerca!

—¿Cómo lo sabes? —pregunto

—El guardián… —contesto como si eso respondiera todo

—¿El Kairos nos guiara hasta ella? —pregunto dudoso.

El Kairos sonrió ante el tono que había empleado. La forma que poseía era la misma que adopto cuando se habían conocido. La de un hombre negro, con cabello algo blanco y ya entrado en años. Pero los Belhor jamás creerían que este ser era un ser débil debido a su apariencia. Si lo hicieran seria su fin.

—Ah, esa desconfianza, guerrero. Me agradas... —le dijo y comenzó a reír otra vez más fuerte.

Ya habían pasado unos siglos desde que se había divertido tanto. Ese era un bono extra para él. No quería a seres de otros mundos dentro de sus dominios, aunque le distrajeran de su eterno aburrimiento. Los de su clase tenían una misión, preservar el orden y si localizar a esa alma hacia que ellos se marcharan... mejor para él.


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13 comentarios:

  1. Me encant{o pero publica pronto me dejas con una intriga que no dormir{e hasta q vuelva a publicar
    sin presion igual saludos una nueva lectora

    MIMI;)

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  2. holaaaaaaaa¡¡¡(ojitos brillantes)
    me alegro mucho que te gustara¡¡¡
    Bienvenidaaa¡¡¡ jijijijiji

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  3. Hola MIMI, ya termine de escribir la parte VI solo falta que lo corrijan asi que dentro de poco ya va estar para que la puedas leer¡¡
    Besos, alma vijera¡¡¡

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  4. Otro capitulo intrigante... ya quiero ver que fiesta tan grande arma Zac!!!

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  5. Gracias Eli¡¡¡
    Me alegro que te haya gustado¡¡¡¡
    (aplauso)

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  6. Cuantos misterios
    Se acerca la hora de que Eva (o Evangeline) conozca su destino
    Ya me emocione!!
    Me encanta el rumbo que está tomando la historia

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  7. Uu... la encontraron?!!! Se nos viene la noche!!!
    Jeje.
    Se pone cada vez más intrigante. Perdón por el retraso en la lectura, Nei, pero poco a poco me voy poniendo al día.

    Buena semana, princesa ;)

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  8. Okis, kramer... que bueno que te gusto¡¡ jijiji
    *o*

    Si, la encontraronnnn¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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  9. Me alegra que te guste. Y le sigas cuando tienes tiempo¡¡ jijiji... (aplauso)

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  10. Me cae bien el Kairos, espero que sea mejor aún y no un sucio traidor. Esta entrega se me hizo corta, por ende la disfruté más.
    Ese abrazo entre Emma y Eva, mmm... sigo pensando en broncas, ja.
    Saludos.

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  11. El kairos te sorprenderá. Eso es seguro jojojojojojojo pero no es un traidor. Me alegro que la hayas disfrutado¡¡ *o*
    Y con lo de la pelea, tal vez... jojojojojojo

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Ahora decide: tus palabras o tu alma ¿cual eliges?

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Evangeline la reina de la oscuridad by Gloria Neiva Antúnez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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