EVANGELINE EL DESPERTAR

Fue dicho en un pasado que los sueños son el reflejo de nuestras vidas pasadas …

Una ventana hacia el futuro, que te ayudan a superar las pruebas que se avecinan; o simplemente; hacerte espectador de tu propia vida…

¿Qué harías si tu destino, dependiera de esos recuerdos, vueltos sueños? ¿Qué, si te revelaran que tus camino no podrán ser aquellos que tenias planeado?

Enseñándote que el futuro; es más incierto de lo que pensabas, y que deberás sobrevivir. Si quieres llegar… ¿Piensas que el mundo es simple? Yo lo hacía, yo si… lo hacía...


Parte XI Portales




Evangeline

Eva se encontró observando boquiabierta el lugar en donde estaba. Pero sobre todo paralizada por el radiante sol que predominaba en el extraño y exótico cielo.
“¿En dónde demonios estoy?—se pregunto Eva asombrada ante todo lo que veía— ¿Cómo fue que del jardín de la casa de Zac pasaron al maldito desierto?”  
El calor se hacía más insoportable cada segundo que pasaba.
“Maldita sea... seguro que debía ser uno de esos grandes karmas el que pesaba sobre su espalda…—concluyo Eva, mientras el nombre de su amigo acudía a su mente— o como se llamara aquello del retorno cósmico del Zac le había hablado una vez…”
Eva trato de respirar profundamente y asimilar lo que sucedía. Y para ello debía calmarse primero. Aunque no era para nada fácil el hacerlo, se dijo Eva, mientras un nudo se le formaba en la boca del estomago.  Eva observo que su amiga a tan solo unos pasos de donde ella se encontraba, estaba discutiendo con el hombre que las había estado guiando por todo el gran desierto hacia lo que él hombre había llamado minutos atrás: “Un lugar de reunión: “El corredor entre los mundos
 “Que por cierto— caviló Eva detenidamente—Le parecía un ridículo nombre ¿Corredor? ¿En serio? ¿En qué rayos se parecía el estúpido desierto a un corredor? ¿Eh? Pues ella tenía una respuesta a eso: En nada. No tenía ninguna estúpida semejanza. Así que el por qué lo llamaban así. Era un misterio para ella…”
Toda la situación era totalmente hilarante. Y Eva, enfadada más con el sofocante sol que con ella misma se obligo a pensar en otras cosas; como en él desconocido que las guiaba.
El hombre era un completo misterio para ella. Y la verdad, no tenía ni la más mínima idea de quién era en realidad. Pero por sobre todo era su reacción hacia el desconocido lo que más le desconcertaba. Había… había algo en él que… que la hacía sentirse segura. La hacía querer acercarse a él. Lo cual era mucho más aterrador que la situación en la cual se encontraba. Ella no lo conocía y ese impulso dentro de ella la asustaba a muerte.
 “¿Por qué tendría que sentirse segura con él? Y Cuál era su nombre en todo caso? ¿Era Nara? Hm…” empezó Eva tratando de recordar algo confusa y buscando al menos una razón válida para sus sentimientos. Después de unos segundos Eva se hallo solo más perdida y cansada…así que llamo la atención de su amiga.

—Emma... Este calor está empezando a marearme... ¿podrían dejar de discutir y seguir?

Emma desvió la mirada del hombre con quien discutía, hacia ella, se veía un poco más que irritada por el comentario que acababa de lanzar. “Mierda” El gran hombre también lo hizo, pero este solo la observo con preocupación en su mirada. Eva retrocedió un poco por lo que acababa de decir y por la irritación que mostraba Emma “Rayos, sabía que estaba siendo un poco injusta— reflexiono Eva dándose un golpe mental —Pero, pero… Qué demonios, ella en verdad se estaba mareando y él hombre la ponía nerviosa” El extraño sol que brillaba en aquel lugar era aun más extravagante. Toda la situación la tenia intranquila. Nada de lo que veían sus ojos era normal Además, una Emma irritada, era algo con lo que Eva no quería tratar.
“Definitivamente no. Ni en un millón de años.” Eva observo que Nara desvió la vista lejos de ellas viendo la reacción que causaba su fija mirada en ella. Y empezó a  fijar su mirada en el cielo. Como inspeccionándolo todo.

—Sí, es mejor seguir…—contesto Nara, como si hubiera respondido a una pregunta hecha por el viento. O tal vez solo se lo estuviera diciendo a él mismo—Solo unos... kilómetros más y llegaremos...—sentencio Él con una voz grave.
—De acuerdo... ­—le contesto Eva mientras se pasaba una mano por la frente secándosela. Estaba sudando.

“Iuk, odiaba eso; en verdad, sudar era un asco— pensó Eva mientras avanzaba con Emma refunfuñando a unos pasos de ella. Y mientras entrecerraba los ojos hacía su amiga se pregunto, y no por primera vez— ¿Cómo fue que Emma había acabado con ellos? Eva había jurado que solo estaban Nara y ella en el jardín. Qué extraño”


Nara

Nara estaba tratando por todos los medios posibles  llevar a la reina y a su amiga humana al lugar en donde se encontraban los portales entre Ceilenn  y el Shalm. Lugar por el cual Iommi y él habían entrado. 

—Ey...—Le susurro una suave voz mientras sentía que lo picaban en el brazo con un dedo, acto que termino sacándolo de sus anteriores pensamientos.

Nara volteo y agacho la mirada hacia la mano que lo sujetaba, el cual se dio cuenta, pertenecía a la Leiann. Justo en eso, recordó que ella le había dicho que no la llamara de ese modo, si no por el nombre humano que poseía, Eva.

— ¿Si, Eva? —pregunto Nara con voz calma para no asustarla.

La reina lo miro y luego volvió la cabeza hacia donde su amiga, quien iba golpeando la arena enfadada- murmurando algo - sin prestar mucha atención a su alrededor. Un instante después volvió la cabeza hacia él, poniendo los ojos en blanco. “¿Qué significaba aquella reacción?”Sopeso Nara expectante por cualquiera fuera la razón que la Leiann había decidido hablar con él.
Definitivamente, desde su punto de vista, la reina era un poco extraña  Al menos su comportamiento lo era. No se mostraba alterada por lo sucedió entre ellos en el jardín. Ninguna reacción desde que habían entrado en los corredores.
Nara tampoco sentía aquella presencia que lo había abrumado con su poder en el jardín. Aquella fuerza, que los había trasportado a los corredores. Incluso estaba preparado para que tal vez se mostrara algo irracional sobre donde fueron a parar o algo. No sabía que pero al menos un poco de preocupación por su parte.
Desde su punto de vista, la Leiann se lo estaba tomando todo demasiado bien- aparentemente- y eso podría resultar no ser del todo bueno. Aunque tal vez solo fuera que estaba ignorándolo todo extraordinariamente. Eso podría ser una posibilidad. Una que le preocupaba. ¿Qué clase de Leiann estaba llevando al rescate de su pueblo? Él, no lo sabía. Pero no tenía otra opción, la Leiann de Ceilenn es solo una.

No hay otra Leiann para su mundo y nunca la habría. Y como no la conocía muy bien, estaba inquieto. No sabía por cuál de las dos impresiones dejarse llevar. Ninguna de las dos opciones le presagiaba nada bueno.

—Bueno... —volvió a susurrarle la Leiann Eva levantando su vista hacia él mientras mojaba sus labios—Veras ¿no tendrás agua en algún lado? No quiero ser una carga, en serio, pero... necesito agua, tengo mucha sed…—le aseguro Ella afirmando con la cabeza y moviendo los dedos nerviosamente en sus costados mientras lo seguía.

—Claro...— le contesto Nara a ella“¿Cómo pudo habérsele olvidado el ofrecerle algo tan vital?” Busco en sus bolsillos y saco las Zuer que había traído de Ceilenn—Toma...

La Leiann Eva, extendió la mano para recibir lo que le ofrecía pero se quedo con los labios formando una mueca al ver lo que le entregaba. Después se quedo mirándolo raro.

—Perdón, pero esto no es agua... —le dijo la Leiann Eva, lenta y pausadamente. Como si creyera que él no podría entender las palabras que pronunciaba.
Nara levanto una ceja antes de agregar:                
—Ya lo sé, las Zuer son mejores... —le explico—Solo pruébala y lo entenderás
—hm... —dijo la Leiann Eva, como sopesándolo mientras miraba sospechosamente la fruta que tenía en las manos.
—No es veneno... —le comento Nara mientras observaba que ella pensaba no comer las Zuer.
—De acuerdo…— comenzó la Leiann Eva en tono sarcástico— confiare en ti y creeré que esto no me dará alergia  o peor tal vez me lleve a la muerte. Pero te digo algo: cuando me retuerza de dolor, te maldeciré en mi lecho. Y como soy…ya sabes, todo eso de tu reina, tal vez te caiga mal de ojo o algo... no se....—le dijo haciendo comillas en el aire cuando pronuncio lo de ser su reina.

 “¿Qué significaría aquello?” Se pregunto Nara. Ya que no comprendía muy bien lo que ella trataba de decirle. Luego de un momento sopesándolo, creyó captarlo ¿Tal vez la Leiann, pensara que la estaba engañando al darle la fruta? El no le estaba mintiendo, así que solo le reitero lo que le había dicho antes y le explico:

—No es veneno. Las Frutas de Zuer, son especiales, ya que estas solo crece en las regiones más áridas de Ceilenn .Y aunque son pequeñas, sus jugos te mantienen en buen estado y te ayudan a no deshidratarte con el calor. El pueblo de las arenas, las comen.
La Leiann Eva realizo una pequeña mueca antes de soltar un “¿Qué más da?” y comerse la fruta cerrando un ojo. Después de lo que pareció un minuto o dos, lo volvió a abrir y le informo extrañada y pensativa:
—Sabe a mandarina y no me estoy retorciendo de dolor...
—Por supuesto que no, te lo dije, no es veneno... —le contesto él algo confundido.
—Bueno, pues gracias—le dijo y se alejo de él sonriendo para acercarse a su amiga.
Nara sacudió la cabeza de un lado a otro antes de escanear de nuevo los corredores entre los mundos, que no eran para nada lo que su nombre te hacía pensar.  Al contrario eran enormes extensiones de tierras desérticas de todo tipo. Fue un alivio que él no hubiese dejado sus alijos en el cuarto en donde se quedo a pasar la noche en el Shalm y los hubiera traído consigo.  El que la joven Leiann se hubiera acercado a él lo sorprendió en gran manera -aunque no dejo que eso se mostrara en su actitud.
Y en ese instante Nara llevaba una pequeña sonrisa divertida mientras recordaba toda la conversación.




Emma

De acuerdo —pensó Emma después de que Nara les dijera que faltaba poco para llegar—Saltar y agarrarse a dos personas mientras estas eran succionadas por una especie de hoyo negro de una película de ciencia ficción no fue una de sus mejores ideas. Pero tampoco—reflexiono Emma recordando lo que había hecho—pudo evitar el que su mente le ordenara a su cuerpo el  ayudar a Eva. Quien por cierto había hablaba muy raro minutos antes de que todos fueran succionados por esa esfera de energía.
“Dios” exclamo Emma dentro de su mente tratando de asimilar todo. Ella ya no sabía decidir que la sorprendía más, que estuvieran en una especie de limbo desértico o que fuera Eva la que los llevara hasta ese lugar. Era raro. No, más que raro. La ponía nerviosa porque no tenía forma de explicar lo que les sucedía.
Admiraba un poco a Eva en ese momento. Su amiga no parecía muy alterada por lo que sucedía. Y horas atrás cuando de pronto aparecieron en medio del desierto -rememoro luego de echar una mirada hacia Eva y volver a mirar su camino-parecía realmente imperturbable.  
“Y una de dos- se dijo Emma mientras analizaba detenidamente su actitud- o su amiga realmente no sentía miedo por lo que estaba pasando o es que había entrado en  estado de shock” Emma lo pensó unos segundos y movió su cabeza negativamente. Eva algunas veces –y más de lo que quería imaginar- era  demasiado extraña como para ponerse a realizar suposiciones sobre ella.
Por lo cual su análisis quedo suspendido. Al igual que su expectativa a regresar a Haven para realizar su presentación con el violín el jueves. “Dios mío, eso era serio. El jueves era la presentación de los alumnos en la clase de música clásica, rayos…”

— ¿Por qué a mí? —murmuro por lo bajo Emma antes de apretar el paso un poco más perdiendo por completo la visión de donde se encontraba Eva— ¿Por qué a mí?
— ¿Por qué a ti qué? —Le pregunto Eva en un tono curioso, ahora cerca de ella sobresaltándola—Mira lo que me ha dado la mole... es decir, Nara...—le susurro Eva mostrándole un par de pequeñas frutas de color rojo. Que parecían...—No son cerezas... —le dijo Eva algo mas fuerte—Son... son... rayos, olvide como se llamaban...
—Son frutas de Zuer... —comento de pronto el hombre llamado Nara quien se veía serio a unos seis pasos de ellas observando el entorno.
—Si... —exclamo Eva contenta recordando el nombre con la mención del mismo por parte de Nara—Son Zuer...—repitió y le sonrió cuando la miro. Luego se acerco mas a ella para decírselo en un susurro—saben como a mandarina ¿conoces esa fruta? Claro que sí ¿Por qué no ibas a conocerlas? pues bien, mamá una vez me las hizo probar, es raro... pero te acostumbras al sabor...—le comento ella haciendo una mueca de asentimiento y acuerdo consigo misma.
—¿Cuántas te has comido? —pregunto Emma enarcando una ceja, sin dejar de andar pasándose la mano por el cabello. El calor la estaba matando y las ropas que llevaba no la ayudaban.

“Dios, ¿que en el mundo la hizo ponerse una falda tan larga ese día?” se pregunto Emma mientras se volvía a levantar la falda un poco para caminar “¿Por qué no podía haberse vestido como Eva?” se quejo mentalmente mientras miraba el atuendo de su amiga.

—Unas cinco... tal vez seis... no estoy segura...—Le respondió Eva al tiempo que ella veía lo que llevaba puesto; Un capri de color negro -típica elección de Eva por cierto- casi nunca usaba una falda a menos que la obligaran. Una blusita con tiras en vez de mangas del mismo color que el capri “¿Qué con esa obsesión por el negro?” se pregunto Emma suspirando al pensar en la corta elección de colores de su amiga - nunca logro comprenderla del todo- y una chaqueta de vaquero muy ligera de color blanco que era lo único no negro en su atuendo.

—Deja de comer todo lo que te pongan en frente...—le regaño Emma, mientras pensaba que todo lo que llevaba Eva era mejor de lo que ella tenía puesto; Una blusa blanca con pequeños motivos rosas y una falda color tierra que le llegaba hasta la pantorrilla que no ayudaba para nada con el calor. “Dios... y que calor” pensó Emma por decima vez.

No lo aguantaba y parecía empeorar a medida que pasaban las horas. Y mientras Eva seguía comiendo esas pequeñas frutitas llamadas Zuar o Zeuer —Emma ya no lo recordaba- porque el calor estaba friendo su cerebro- o eso se decía- como si fueran caramelos… Eso le hizo pensar: “¿Cuánto tiempo hace que estaban caminando? ¿Dos, tres, seis horas? El tiempo parecía no pasar en ese lugar. Dios realmente quería desaparecer… en ese instante…como fuera”

Y en eso; un agudo y desgarrador rugido animal, digno de una película de terror se escucho en la distancia llegando hasta ellos en forma de eco causándole escalofrío. “¿Dios? No era para que te lo tomaras tan literal… ¿sabes?”







Goilam
Estática.
“Asesinen a mi enemiga”
Silbido.
“báñense con su sangre”
Silencio…
Un terrible rugido se dejo escuchar en los vastos corredores mientras la arena era movida por el viento –mientras- las bestias- hambrientas- avanzaban en su camino hacia su presa.
“Yo, su reina les ordeno…”
Un fuerte rugido se alzo desde la manada de Goilam al oír la orden resonar dentro de ellos.
“Destrócenla por mi…”

“”Destrócenla…””








Evangeline

—¡¿Qué demonios es eso?!—Pregunto asustada Eva mientras se acercaba corriendo a su amiga y a Nara. —No sonó para nada amigable… ¡¿Qué clase de animal suena de ese modo?!
—No estoy seguro… —le contesto Nara preocupado.
— ¿Cómo no…?— inquirió Emma a su lado igual de asustada que ella.
—No se supone que nada vivo exista en los corredores…—aclaro Nara.
—Oye genio ¿y qué somos nosotros?—espeto Eva
— ¿Qué?—le pregunto confuso Nara— ¿Nosotros? Pues bueno, sí creo entender tu pregunta: Esa regla no se aplica nosotros, no realmente. Nosotros no pertenecemos a este lugar. El corredor es una extensión de miles y miles de kilómetros de tierra. Se podría decir que es todo un mundo aparte. Me refiero a que no puede existir vida de por sí sola dentro de los corredores. Además los animales no pueden utilizar los portales. Y todo lo que hay en estos corredores son los puntos centros llamados portales… pero ni siquiera ahí encontraras nada—aclaro Nara tratando de explicarle mejor lo que quería decir— Además, ninguna criatura puede sobrevivir aquí por mucho tiempo y la única criatura que recuerdo que puede emitir ese sonido es… —hizo una pausa antes de agregar pero sin dejar de moverse—Puede que sean… no creo que lo sean, es imposible.
—¿Qué? —dijeron ambas jóvenes al mismo tiempo.
—Goilam…
—¿Eso es malo…? Olvida la pregunta— rectifico Emma luego de escuchar otro ensordecedor rugido aun más cerca de donde se encontraban—Esas cosas se oyen un poco demasiado cerca para mi gusto…—apremio con temor en la voz antes de preguntar—¡¿En dónde está el portal que nos sacara de aquí?!
—Cerca. Pero los Goilam son criaturas sin mente. Solo existen en Ceilenn y no podrían entrar aquí…
—Pues más vale que te hagas haciendo la idea de que algo horrible se acerca, amigo. Ese rugido que estamos escuchando ¡no es de un lindo gatito!—exclamo Eva escuchando el espantoso rugido cada vez más alto y cercano.
—Tranquilas… yo las protegeré si eso pasa. El portal se encuentra pasando está pendiente…—les dijo Nara por encima del rugido mientras las apresuraba a avanzar delante de él y poniendo su cuerpo como escudo a sus espaldas.

Zacarías

Zacarías se encontraba nervioso paseando de un lado a otro. No sabía cuánto tiempo habían estado esperando -en el punto de encuentro- a que el compañero de Iommi llegara con sus amigas, Emma y Eva.
—¿Cuándo llegaran? —le pregunto Zac a Iommi y luego espeto—Están tardando demasiado… desaparecieron de mi casa antes que nosotros ¡Porque no están aquí!
Observo como el guerrero levanto la vista del conjunto de símbolos que adornaban la gruta del portal y lo miro fijamente para luego pasar a ignorarlo. Zacarías estaba a punto de arrojarle algo al hombre, realmente quería golpearlo.
“Pero eso sería inútil— se dijo Zac momentos después—El Guerrero era más fuerte que él y por encima de todo; no resolvería nada que lo intentara de nuevo. Solo se humillaría así mismo…— razono con impotencia”.









Evangeline

Evangeline corrió con todo lo que pudo una vez que atisbo a las horrorosas criaturas por el rabillo del ojo. Estaba asustada de muerte y aumentaba la velocidad para acortar la distancia entre ella y aquellas cosas que no parecían tener la forma de ninguna criatura que ella hubiera visto fuera de las películas de terror. Algo dentro de ella la insto en apresurarse más para escapar.
Los rugidos se hicieron más graves y oscuros a cada instante que pasaba. Esa parte de ella—tan desconocida y familiar a la vez— comenzó a desperezarse dentro de su mente. Cosa que la hizo tropezar.
—Leiann… —escucho que Nara le decía con preocupación mientras la levantaba de suelo del desierto.
—Estoy bien, lo siento…—comenzó a decir mientras trataba de sostener el ritmo nuevamente.
—De acuerdo, solo avance Leiann…—le dijo unos segundo después cerca de un metro de la gruta—Esta es la entrada… no pueden perderse. Sigan derecho y encontraran el portal. Apresúrense…
—¡Ya vamos! —le grito Emma mientras se acercaba a  Eva y la ayudaba a seguir. Los ejercicios no eran el fuerte de Eva ni de lejos.








Iommi

Iommi observaba de reojo al humano que había traído con él. El estúpido humano había tratado de golpearlo exigiendo respuestas de él –a patadas y gritos- de porque sus amigas aun no aparecían en el lugar.
El no sabía las respuestas a sus preguntas. Así que le había dicho la verdad y el temperamental humano trato de noquearlo diciendo algo acerca de él siendo un secuestrador “¡Por Caos!—reflexiono Iommi mientras se alejaba un poco de la gruta del portal a Ceilenn. Estaba ansioso por regresar— ¿Para qué querría secuestrar a alguien? Bueno, aparte de Leiann –claro- aunque no era realmente un secuestro. Solo la llevaban a su verdadero mundo. La retornaban a donde pertenecía…”
Y en realidad ahora que estaba un poco más calmado con respecto al humano se preguntaba el por qué el impulso de traerlo consigo. El no necesitaba ese  inconveniente en ese momento o en cualquier otro. No cuando estaba inquieto con respecto al olor a muerte que percibió en los bordes de la gruta del portal. Portales que unían a este mundo y Ceilenn.

En eso escucho un rugido, unas fuertes voces y pequeños jadeos en la entrada de al corredor centro.

—Mierda… creo que nos han alcanzado…—Oyó Iommi que una voz suave, pero algo alterada gritaba mientras otra voz más gruesa la apremiaba a seguir adelante.
—Solo corre…

“¿Nara?”





Ceilenn

Iole

—Oh, por Caos...­—expreso Iole al entrar en las cámaras de la torre del Kolter.

Un lugar el cual estaba prohibido para todos excepto ella. El guerrero Vigía que había mandado capturar tenía un gran corte en el brazo. La herida no lo mataría pero.

—Nhyx te dije que tuvieras cuidado... No me servirá si muere…—le reprendió viendo al Cely en la pared.
—Lo siento mi señora...—le dijo Nhyx inclinándose ante ella. El gesto del guerrero fue de su agrado. No había puesto escusas estúpidas, ni tampoco alegado nada de sobre lo que había hecho el prisionero para recibir tales heridas.

Se acerco a Nhyx quien permaneció inmutable esperando su decisión.  Iole se acerco a su guardián y lo tomo de la larga cola en la cual se sujetaba el pelo y tiro hacia abajo, levantando el rostro de Nhix hacia ella, para que la mirara directamente a los ojos.

—Que no se vuelva a repetir...—fue todo lo que le dijo.
—Como desee…—fue lo que él guerrero respondió a su orden implícita.  Iole no dijo nada más. Solo rozo sus labios con los del guerrero para después alejarse y dirigirse hacia el prisionero.
—¿Este es el compañero de Adren?—le pregunto Iole a Nhyx algo curiosa sobre el Cely que había captado la atención de Adren. Había conocido a la joven antes aunque nunca le dedico un segundo pensamiento luego de que abandonara la misión del Kolter.
—El mismo mi señora...—le respondió Nhyx mientras se ponía en pie.
—¿Qué demonios hago aquí? —pregunto a gritos el prisionero.
—Oh, ya esta consiente. Eso está bien —comento Iole para sí misma—¿Sabes quién soy?— le pregunto interesada, haciendo caso omiso de la demanda del Guerrero sobre el porqué de su cautiverio.
—¿Quién no conoce a la primera regente de Ceilenn...?—le contesto él encadenado Guerrero con otra pregunta llamando su atención.
—Espíritu...—dijo Iole pensativamente—Ya sé lo que ella pudo ver en ti. Pero de todas formas ten cuidado, mostrarte irrespetuoso hacia mí no te traerá, y te lo aseguro, nada bueno...
— ¿Pero qué...?—empezó el Encadenado Guerrero a decir, pero guardo silencio al ver que Iole se acerco más a él.
—He dicho silencio. No me amenaces cuando ni siquiera estás en posición de defenderte. Y te lo aseguro, no quieres verme molesta por esto—le aseguro Iole mientras lo inspeccionaba más de cerca— Acaso ¿esto no te parece irónico? —le pregunto minutos después en un susurro muy cerca de su oído. Nhix lo había capturado para ella y ahora lo tenía encadenado a la pared. No podía dejarlo ir hasta que obtuviera lo que buscaba. El Cely encadenado parecía confundido por sus palabras—Bueno, como explicarlo. El desear salvar al mundo, pero perder a tu compañero en el proceso, realmente no espero que lo entiendas, pero  veras, no se puede obtener todo en esta vida. Esa fue una de las muchas cosas que esa niña no llego a comprender del todo. Porque veras, ella siempre se negó a escuchar los consejos que se le daban. Siempre fue tan terca.
— ¿de quién estás hablando? ¡¿De Adren?! ¿Por qué?—le grito el Cely encadenado— Ella solo trata de salvar a Ceilenn. A caso tú como la primera ¿no deberías apoyar lo que está haciendo? Ella está a punto de hallar la cura para nuestro mundo que está muriendo ¿Por qué querrías el mal para ella? —le pregunto al final incrédulo.
¿Por qué?  —repitió Iole como sopesando las palabras del Guerrero, alejándose del él. Dándole la espalda y sonriendo cruelmente después antes de volver su rostro hacia él— ¿Preguntas porque? No tengo porque decírtelo...

“Y no tenía por qué— se dijo— Sería absurdo…—sopeso ella— Una pérdida de tiempo” En eso él Cely agito las sujeciones -las cadenas tintinearon- tratando inútilmente de soltarse. Iole emitió una suave risa, musical incluso. Cosa que sorprendió al encadenado Cely y lo hizo reflexionar sobre aquella mujer “Tan suave ¿Quién creería que tan dulce voz provendría de una alma tan negra?”

—¡Suéltame! ¿Cómo puedes hacer esto? — El Guerrero exclamo gritando hacia ella—Es tu pueblo también... ¿Por qué lo harías? ¿Por qué?
—Mi pueblo...—articulo Iole hacia él con sarcasmo en casa letra enviando chispas de poder a través de su voz. Callando en seco al Guerrero quien la miro sorprendido—Interesante punto de vista... el que me muestras. Pero aun así, no te lo diré.
—Dímelo —grito el Cely.

Iole empezó a jugar con la pequeña y aparentemente insignificante daga en su mano. Y se volvió a mirar a su guerrero Nhix. La mirada que mostraba ahora era fría. Dejando caer un poco aquel velo que ocultaba su verdadera naturaleza.
Iole no estaba para nada divertida con el exabrupto del guerrero quien poseía el titulo de Vigía en Ceilenn. Se acerco a Nhix ignorando al herido Vigía encadenado que seguía balbuceando. Tenía otra misión que dar a Nhix y debía cumplirse rápido. Era el mejor entre todos los que estaban bajo su mando.

—Dímelo —grito de nuevo el Cely mirando por todo el lugar— ¡alguien! ¡Ayúdenme!
—Gritar no te servirá de nada...—le informo Iole volteando ligeramente la cabeza hacia él. Luego inclino la cabeza como si alguien le estuviera susurrando al oído. La mirada de ira aun no había abandonado su perfecto rostro. El cual le daba una imagen tan magnífica como terrible— Nadie te oirá. Las paredes que estás viendo retendrán cualquier sonido que emitas. Esto era una prisión ¿sabes? Se hizo para retener a un poderoso Goilam que incluso podía... —sonrió de pronto al recordarlo—formar pensamientos coherentes.  

El Cely la miro con incredulidad e ira en los ojos­:— Sabes tan bien como yo que eso no es posible... ¿Y por qué esta lección de historia?

—No lo llamaría una lección de historia. No, nada tan aburrido como eso, créeme, solo te explico porque él gritar no te servirá de nada... Además tan joven como eres, no hables de lo que es posible y lo que no. Y tu compañera…
—deja a Adren fuera de esto...—le exigió el Cely.
— ¿Dejarla fuera? —Pregunto de vuelta Iole como si realmente sopesara aquello—No puedo. Fue ella quien empezó a buscar lo que no debe ser encontrado. Y las respuestas que no deben salir a la luz por ningún motivo.
—¿Por qué? —volvió a gritar él.

Iole lo observo fríamente tratando de calmarse. “¡¡Que insolencia!! ¡Exigirle a ella algo! -en realidad quería matarlo por su actitud- Pero tenía que esperar hasta que esa pequeña molestia estuviera a su alcance y le entregara el orbe que seguramente… ya había encontrado” Entonces se recordó a si misma ser tolerante con el imprudente Guerrero a quien tenía encadenado.

— No te lo diré, mis motivos son míos y no son para compartirlos con simples... —le dijo mirándolo desdeñosa—No importa... Cuando Adren coloque un pie en Theron lo sabré y le diré que si no me entrega lo que ha encontrado, tu, su precioso compañero, Quebec. Morirá...

Iole decidió que era hora de irse o mataría al Cely. Ahora que lo tenía solo faltaba intercambiarlo por el orbe. Esa estúpida Cely se lo daría. Ningún compañero abandonaba a otro. Y si lo hacía pues adelantaría sus planes y los mataría a ambos. Ese no era problema. Lo era, el que ese estúpido artefacto aun existiera “¿Cómo era posible que uno de aquellos estúpidos objetos quedara?” sopeso por un instante “Malditos antiguos. Debería de haberlos eliminado poco a poco también a ellos…”

—Ella no traicionara a Ceilenn  por mí...—le dijo serio Quebec.
—Renuncio a servir a su pueblo por ti aunque no tenia que hacerlo...—le dijo Iole rememorando lo que Nhyx le había informado—renunciara a Ceilenn por tu vida...
—¿Qué si no lo hace? —pregunto el Cely desafiándola. Iole se limito a sonreír hacia él recuperando la apariencia que tenía cuando entro a la cámara.
—Lo hará o...— le dijo Iole antes de alejarse— bueno, lo veré cuando sea el momento. Pero lo que si se, es que ella vendrá por ti y cuando lo haga la estaré esperando.


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3 comentarios:

  1. Un nuevo capitulo de Evangeline. Espero les gusta. La correccion la hice yo sola espero que este bien.. jajajjjaja Disfruten del capi¡¡

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  2. Muy buen capítulo, Neiglo. Los Goilam quieren destrozar y... Iole es muy hija de puta, ja, ja, ja.
    Saludos.

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  3. ajajajajaajaajaa

    me alegro que te haya gustado *o*

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Ahora decide: tus palabras o tu alma ¿cual eliges?

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Evangeline la reina de la oscuridad by Gloria Neiva Antúnez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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