EVANGELINE EL DESPERTAR

Fue dicho en un pasado que los sueños son el reflejo de nuestras vidas pasadas …

Una ventana hacia el futuro, que te ayudan a superar las pruebas que se avecinan; o simplemente; hacerte espectador de tu propia vida…

¿Qué harías si tu destino, dependiera de esos recuerdos, vueltos sueños? ¿Qué, si te revelaran que tus camino no podrán ser aquellos que tenias planeado?

Enseñándote que el futuro; es más incierto de lo que pensabas, y que deberás sobrevivir. Si quieres llegar… ¿Piensas que el mundo es simple? Yo lo hacía, yo si… lo hacía...


Parte XV Memorias


Ceilenn
Evangeline

Eva despertó sobresaltada medio sentándose en la cama que estaba descansando y con el sudor recorriéndole el rostro. Un tenue dolor cerca del hombro acompaño a su pequeña desorientación acerca de donde estaba. Observo confundida todo a su alrededor. Nada de lo que había allí le era familiar.
Por lo que parpadeo un par de veces tratando de dirigir su mente hacia lo que veía antes de sentir que una pequeña tela -que le había servido de paño para su fiebre- caía en su regazo. Su respiración aún era un tanto trabajosa debido a la fiebre que le había acompañado todo ese tiempo, cada poco de aire que iba a sus pulmones era pesado como si le ardiera un poco cada vez que lo hacía. Levanto su mano, colocando sus dedos sobre sus labios resecos antes de desplomarse nuevamente en la cama sin fuerzas.
—Zac…—susurro Eva, sorprendiéndose a sí misma por el hecho de llamarlo a él en lugar de a Emma antes de que se le escapara un suspiro de cansancio.
Dentro de su mente realmente todo giraba en torno a la escena que había vivido antes dentro del sueño.
La mujer que había reconocido como Leiann. ‹‹¿Quién eres?›› Le había preguntado aquella joven. Luego le sobrevino la magnitud del palacio que más seguro para ella podría haber sido un templo que lo primero. El espacio amplio, el trono blanco, la muchacha ataviada con un vestido imponente del color de la noche, los pilares… Un ligero mareo le sobrevino a Eva al intentar recordar más detalles por lo que guio sus recuerdos a otro detalle del mismo. Aparte de Leiann en aquel lugar también había estado aquella mujer desconocida a la que la reina había llamado Iole.
Su corazón comenzó a revolotear dentro de su pecho algo alterado por aquel nombre haciendo eco en los bordes de su mente, mientras un escalofrío le recorría  al recordar a aquella hermosa mujer con los ojos del color miel. Dulce, peligrosa… pensó Eva antes de concentrarse aún más. Ella era tan hermosa como terrorífica, al menos desde su punto de vista. Y aún cuando Leiann se había mostrado tan abierta ante la otra mujer.
“Iole…” repitió ella el nombre dentro de su mente, tratando de entender aquella sensación de pánico que le había atravesado, tanto dentro del sueño, como en ese momento al solo recordarla. Era como si algo le advirtiera sobre aquella presencia. Eva se removió inquieta dentro de las sabanas mientras observaba el extraño entramado del techo -que se asemejaba al de las telarañas- más para tratar de alejarse de aquella horrible impresión de pánico, que por el novedoso diseño.

Necesitaba saber con urgencia que le estaba pasando y sobre todo en donde se encontraba ahora. Tomo varías respiraciones antes de intentar levantarse y buscar por sus propios medios, las respuestas que necesitaba, lo que había significado para ella la mujer Iole y la localización de sus amigos. Tenía prioridades ahora, solo esperaba que sus piernas la sostuvieran y dejaran de temblar.

Emma

—¿Cuando crees que despertara?—pregunto Emma a la Sacerdotisa llamada Tharaa, mientras estaban en alguna clase de invernadero recogiendo plantas de extraños aspectos para ella, que según las anteriores charlas, eran para hacer un tipo de calmante para Eva.
Le agradaba aquella mujer, había salvado la vida de su amiga. Y por todo lo que entendió de aquel extraño intercambio de palabras entre Tharaa y el que podría ser una especie de doctor o jefe de la aldea en la que se encontraban, su amiga podría haber muerto si le hubiese tocado otra sanadora diferente de la que tenía en frente.
Tharaa la miro con ojos bondadosos, estos en ocasiones parecían atravesarla como si estuvieran viendo su misma alma –algo que ponía nerviosa a Emma- antes de contestar:
—Ella tendrá que despertar pronto.
—Pero ya ha pasado una semana y no despierta.
Aquello tenía preocupada a Emma, toda la situación era alarmante. Miles de preguntas corrían dentro de su mente. ¿Era normal que estuviera tanto tiempo inconsciente? ¿Esa medicina realmente ayudaba al organismo de Eva contra el veneno? ¿Por qué no le bajaba la fiebre si esa supuesta medicina ayudaba? ¿Despertara? ¿Sí? ¿No? ¿Cuándo…?
—En realidad, algunos Cely demoran mucho, mucho tiempo en despertar. Algunos de mis pacientes, porque he tratado otros casos en el pasado, han demorado incluso un ciclo entero en despertar. —Empezó a explicarle Tharaa y Emma le dedico toda su atención—el veneno actúa como un paralizador; primeramente, se introduce en la sangre de la víctima, bajando la velocidad de todas las funciones del cuerpo. Actúa no solo sobre su sangre si no sobre la energía de reserva de la víctima, es decir, no solo sobre su cuerpo, sino también sobre su mente, el veneno la induce a un casi adormecimiento de la mente.
—¿Cómo un coma cerebral…? —pregunto Emma interrumpiendo.
Tharaa la miro durante un instante no reconociendo la palabra antes de asentir sonriendo.
—Sí, es algo bastante similar…—le respondió en acuerdo. Tharaa se había informado durante sus años de juventud y de viajes lo que aquello significaba. No siempre había querido quedarse en un solo lugar y en Ceilenn existían muchos viajeros entrecruces o al menos en el pasado,  y que se habían quedado atrapados sin la posibilidad de volver a su mundo, adoptando quedarse en este, en vez de intentar volver al propio. En uno de esos viajes ella había conocido a un ser que utilizaba aquellas mismas palabras para explicar lo que hacía el veneno—Este coma cerebral paraliza completamente las funciones del… cerebro y los demás órganos vitales… para que este no siga su normal funcionamiento. En ocasiones el daño es tanto que es como si el cuerpo se reiniciara luego de que el veneno es quitado de su organismo y en algunos casos no logran reiniciarse nunca y parten al Mit sin siquiera abrir los ojos.
El corazón de Emma comenzó a acelerarse al escuchar aquella explicación. Se negaba a permitirse pensar que Eva, su mejor amiga, pudiera ser de esas últimas que no recuperaban su  vitalidad. Ella no. Ella se recuperaría simplemente porque era ella. La primera amiga que ella hubiera tenido jamás y no permitiría que nada le pasada. Le gritaría que despertara hasta que ella abriera sus ojos.
“Ya lo has permitido…” una vocecita le susurro recordándole la situación actual antes de que Emma cerrara los ojos con impotencia. En eso sintió que unos brazos suaves la envolvían antes de que abriera los ojos, sorprendida por lo que pasaba. La Sacerdotisa se había acercado y ahora le estaba dando un abrazo.
Se quedo petrificada en el lugar, ella no era de las que se permitiera ser abrazada por nadie que no fuera de su total confianza, pero después de unos instantes se sintió relajada en los brazos de la mujer que la sobrepasaba por uno buenos centímetros. Aunque ella nunca lo había experimentado antes, supuso que así debían sentirse los brazos de una madre tratando de tranquilizar a su hija. A Emma no le quedo más remedio que susurrar un agradecimiento por el gesto maternal de la mujer.
—No te preocupes, una joven no debería llevar tanto pesar en su corazón, ni en su alma como lo llevas tu Galí —le dijo Tharaa en un tono cariñoso antes de separase de ella—Además estas preocupada por mi Leiann, tu corazón debe ser protegido porque ella te guarda afecto ¿verdad?
Emma supuso que por “ella y Leiann” se refería a Eva, así que le contesto con sinceridad:
—Somos como hermanas. —Luego Emma pregunto vacilante—¿Qué es Galí?
Tharaa sonrió antes de contestar:
—Galí, significa pequeña flor, o floreciente caos. A las jóvenes mujeres se les llama por ese apodo, es como decir; joven mujer.
—¿Por qué es que puedo entender tantas palabras que dicen y algunos términos me son desconocidos o carecen de significado para mí?
—¿así que te has dado cuenta? —le pregunto Tharaa sonriendo como tratando de alejar aquella preocupación del rostro de la pequeña joven.
—Como en el tercer día en que sanaste a Eva, empecé a darme cuenta de que en realidad su lengua no es diferente a la nuestra…
—En realidad si lo es… —empezó Tharaa—Ustedes están hablando nuestra lengua desde el mismo momento en que atravesaron el portal entre su mundo y el nuestro. Solo que su mente ha dejado de lado aquel detalle como innecesario. Tú estás hablando, aunque no te das cuenta el idioma de Ceilenn y la razón por la que algunas palabras te son desconocidas es…


Zacarías

—¿Y cómo se supone debo usar esto como arma?—pregunto Zac, al guerrero llamado Taresh, quien se había unido a ellos al cuarto día en que habían llegado a Ceilenn, mientras un criatura que los Cely llamaban Omish giraba alrededor de él.
Zacarías espero paciente a que el guerrero hablara. El hombre era como una pared de piedra cuando uno trataba de que dijera algo. Pero por alguna extraña razón se llevaban bien a pesar de que solo intercambiaban algunas frases, ya que él tampoco era muy comunicativo con las personas que apenas conocía. Y por el momento estaba considerando a todos como potenciales enemigos de sus amigas y de él mismo.
—¿Para qué quieres saberlo?—pregunto después de un instante Taresh posando sus ojos en el—No eres aún un guerrero. Mucho menos perteneces a este mundo.
—Mi amiga fue herida, seré lo que tenga que ser para que eso no suceda de nuevo—contesto él con voz decidida y con unos ojos fieros que parecían inamovibles—No veré a Eva o a Emma siendo herida o llorando otra vez si puedo evitarlo. Así que dime ¿cómo puedo usar esta maldita cosa como arma?
 Taresh se acerco a Zacarías y el joven retrocedió un poco pensando que lo iba a atacar por hablarle de aquel modo. Él, no conocía a ninguna de las personas que estaban a su alrededor y aunque tenía que tratar con todos los que se hacían pasar por protectores de Eva, el los vigilaría a todos muy de cerca.
—¿Por qué retrocedes? ¿Desconfías de mí? —pregunto Taresh con un tono curioso, ya que en todo ese tiempo -aunque siempre permanecía al margen- nunca había demostrado ningún tipo de hostilidad ni deferencia hacia ninguno de los que lo rodeara.
—Desconfiare de todo el mundo, hasta que Eva despierte, se encuentre bien y decidamos entre los tres en quien confiar y en quién no. No es nada personal, la confianza se gana, no se pide y digamos que el que mi amiga este herida cuando se supone ustedes deberían haberla protegido contra todo, no es una buena referencia.
Taresh lo observo por un instantes antes de que la esquina de su boca, se torciera un poco, en lo que parecía ser peligrosamente el inicio de una sonrisa.
—Tienes un punto ahí Eglí, lo tienes —le dijo Taresh pero refiriéndose a él ya con el titulo de un aprendiz de guerrero.
—Ustedes y sus raras palabras…—murmuro Zacarías antes de volver a preguntarle—¿Y bien, como lo utilizo de arma?
—Todo lo que tienes que hacer es ordenárselo. Los Omish obedecen a los instintos de quienes pueden controlarlos, son criaturas de energía, no tienen mente sino instinto. Se guiaran por lo que les ordenes.
—¿Todos los de este mundo pueden hacer eso?
—No todos… solo los más fuertes mentalmente y dependiendo de eso, otra vez, varían en qué tipo de Omish puedan manejar. —le contesto Taresh quien ahora lo miraba especulativamente.
—¿Y yo… —empezó Zacarías—debería ser capaz, como ciertamente estoy haciendo, de controlar a uno?
—No.
—¿Y porque es que puedo hacerlo?
—No tengo ni la más remota idea de porque puedes hacerlo Eglí, ni la más remota idea.
—Supongo que no es por mi encanto natural ¿verdad?
—¿Estás hablando de una atracción de tu propia energía que llega a los Omish?—pregunto el guerrero medio especulando para sí mismo que para Zac.
—No, lo que quería decir era…—empezó Zac pero el guerrero no lo dejo terminar.
—Podría ser… tal vez eso es lo que está pasando aunque no he conocido a muchos viajeros para darte una respuesta absoluta.
—Déjalo Taresh…—lo irrumpió Zac girando sus ojos por no haber captado su comentario—Solo enséñame a manejarlo.




Elainn

—¡Leiann! —exclamo Elainn al momento de entrar dentro de la habitación en la cual se encontraba Eva y se postro ante la joven. Quien en ese instante estaba parada temblorosamente por sus propios medios. Eva llevaba una especie de camisón blanco que llegaba hasta el suelo y su rostro aún permanecía pálido por su lucha contra el veneno, Elainn pensó que su mentora era la mejor de todas y deseo en su corazón algún día parecerse a ella.
—¿Quién eres tú?—le pregunto Eva en cuanto la vio al girar su cabeza—¿Dónde están Zac y Emma?
Elainn permaneció en su posición original hasta que se dio cuenta que la joven Leiann estaba a punto de caer desvanecida por el cansancio. Por lo que se levanto rápidamente a ayudarla soportando un poco del peso.
—Ellos están en diversas áreas en este momento. —le informo Elainn, aunque Leiann probablemente estuviera luchando contra el peso de su cuerpo para mantenerse en pie que escuchándola realmente—El joven Zac ahora está aprendiendo a cómo defenderse y su compañera Emma esta con mi mentora, Tharaa, preguntando por su salud.
—Emma…—le susurro la Leiann antes de mirarla con mucho esfuerzo mientras la colocaba de nuevo en la cama—llama a Emma, ahora.
—Como ordene, la traeré si lo desea, pero debe descansar—le sugirió Elainn a la joven Leiann puesto que jamás se atrevería a ordenarle nada. Sería ir en contra de todo lo que le fue enseñado sobre servir a la hija de la diosa, aunque no estaba segura de si lo hacía bien, ninguna sacerdotisa había servido a ninguna, en diez mil años.
La Leiann parecía desvanecerse más y más, pero Elainn, no se preocupo demasiado. Al ser una Babel, sabía las consecuencias y los síntomas del veneno que había corrido por la sangre de la joven aunque ya había sido completamente eliminado por su mentora. Y justo antes de que se apartara del todo. La Leiann le tomo del brazo fuertemente antes de decir:
—Zac también, tráemelos, a ambos—le dijo con unos ojos llenos de desesperación antes de que estos se cerraran.
Elain se dio cuenta de que la joven Leiann se había quedado dormida y sacudió su cabeza, porque el cuerpo de la joven aún estaba débil. No debería de haber intentado levantarse por sí sola tan rápido, pensó Elainn pero ella no sería la que se lo dijera a la niña diosa. No era estúpida.


Evangeline

El cansancio se apoderaba de ella, solo logro decir apenas unas cuantas palabras antes de que se entregara. Entonces la oscuridad la envolvió de nuevo en su abrazo, sus parpados parecían estar pegados. Incluso el frio regreso reclamándola, apoderándose de ella. ‹‹¡No!›› exclamo aquella voz dentro de su mente -que aprendió desde pequeña a reconocer como la de su otro yo- antes de que el frio la consumiera. Y al instante este retrocedió dejándola solo en un profundo sueño.
Las baldosas eran blancas y se sentían frías con sus pies desnudos. Miro a su alrededor lentamente reconociendo el lugar como el salón en donde había visto a Leiann. Sin siquiera pretenderlo comenzó a caminar hacia las grandes puertas detrás de ella. Cuando llego a estas, extendió su mano para abrirlas pero se detuvo al oír un murmullo.
—Leiann.
Eva se sobresalto al escuchar aquel nombre.
—Leiann.
La voz la estremeció por el tono grave que poseía aún cuando esta provenía de detrás de las puertas. “¿Un hombre?” se pregunto Eva mientras contenía la respiración.
—Al fin te encontré. —exclamo la voz desconocida, por lo que se acerco más a la puerta.  Eva notó que la voz del hombre parecía entre feliz e irritado.
—¿Por qué me haces esperar? Es que…
Eva no dejo que terminara aquella frase con toda la rapidez de la que fue capaz abrió la puerta y su corazón se detuvo ante lo que vio.
Un hombre de cabello negro un tanto rebelde sonreía a una mujer —quien reconoció como Leiann—sus ojos parecían brillar con ternura cuando la miraba. Pero lo que la dejo paralizada no fue aquella conmovedora escena si no los ojos de aquel hombre, de un tono profundo y verde. El miedo o más bien el terror se apodero de su alma poco a poco desde el aleteo de una mariposa hasta volverse un enjambre furioso que le instaba a correr. Pero no lo hizo y en vez de aquello grito:
—¡Me traicionaste!—grito Eva con ira.
El hombre por supuesto la ignoro porque no podía verla, pero la mujer, Leiann, si la oyó y se coloco entre ellos, con sus ojos vueltos una furia hacia ella.
—¿Cómo te atreves a acusarlo de traicionar a alguien?—le pregunto Leiann cortante y con una expresión de frio hielo.
—¿A quién le hablas?—pregunto el hombre tomando a Leiann de la cintura arrastrándola hacia él besando su cuello—Haces cosas extrañas… Iole me dijo que esta mañana tu…
—Vete… —le exigió Leiann a Eva sin responderle al hombre.
—¿quieres que me vaya? —pregunto el hombre confundido.
—No. —se apresuro Leiann a contestar mientras Eva la miraba sin pestañear—Tu no, ella
—El nos traiciono —pronunció Eva como si algo la compeliera a decirlo aunque no estaba segura de donde provenía aquella certeza, ni su aversión por aquel hombre. Y con su corazón latiendo rápidamente en su pecho; lleno de rabia y dolor grito—¡NOS TRAICIONO!
El mundo a su alrededor empezó a resquebrajarse hasta que todo se sumió en la oscuridad y…
Una fuerte y cálida mano la sostenía mientras ella despertaba agitada, parpadeando ante la luz de la habitación.
—Eva ¿estás despierta? Pensé que no despertarías.
—¿Zac? —pregunto entonces medio registrando al dueño de la voz. Eva parpadeo varias veces antes de fijar su mirada en él.
—Sí, soy yo. Es bueno verte de nuevo.

—Ya dejen de jurarse amor entre ustedes…—escucho Eva que alguien decía y reconoció a su amiga, su corazón y agitación por el sueño calmándose. Porque realmente creía que si tenía a sus dos amigos al lado ella podría sobrellevar cualquier cosa.

6 comentarios:

  1. No leí los capítulos anteriores pero me gusta el recurso de utilizar en la narración una mezcla de las vivencias de cada personaje. Está muy bien logrado. Besos!!

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  2. uaaaaaaaaaaaaaaaaaa no friegues Nei!!! te voy a masacrar!!! dime quien es el de ojos verdes ahora!!!! odio a Iole, la aborrezco!!!!! quiero que sufraaaa

    Me encanta!!!!!!!, pero necesito saber que pasará!!!!!!!!

    auins, sigue escribiendo!!!!!!

    PD: me encanta Zac, si le pasa algo feo haré huelga! XD

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    1. ajajajajaj no creo jajajaajajjajajajaja :D gracias mi karyyyy!!1111

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  3. Retomar la lectura fue difícil, ya que lo anterior estaba perdido en algún rincón del cerebro, pero a medida que avanzaba en la lectura, todo fue tomando forma. La historia sigue siento muy atrapante y las sorpresas nunca terminan. Un nuevo personaje, y es un traidor.
    Buen regreso, Neiglo.

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    1. Tal vez no sea nuevo... *-* muchas gracias. Estoy tratando de terminar el capi que sigue para la semana que viene :D

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Ahora decide: tus palabras o tu alma ¿cual eliges?

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Evangeline la reina de la oscuridad by Gloria Neiva Antúnez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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